2020/08/04

8 APELLIDOS NAVARROS (7) SESMA

SESMA




Sesma es una población de la Ribera Estellesa situada a unos 60 kilómetros de Corella. Tiene unos 1200 habitantes. Sesma tiene la particularidad de aparecer en algunos refranes que yo creo que todos los navarros habremos dicho alguna vez como aquél de "Eres más basto que el el esparto de Sesma", que hace referencia a una de sus producciones tradicionales  más conocidas. Otro sería aquel de "A Sesma te cases" que parece que se usaba a modo de maldición, aunque vete tú a saber.

El nombre de Sesma tiene un origen peculiar, pues es de tipo propagandístico o autolaudatorio. Esto lo hacían algunas poblaciones tomando el nombre de poblaciones famosas, para relucir o destacar. En Navarra tenemos otros ejemplos como el de Tiebas que copió el nombre de Tebas, la gran ciudad helena de la Antigüedad o Cordovilla, que copió el nombre de Córdoba, la espléndida capital de Alándalus. Sesma copió el nombre de Segisama, una gran ciudad prerromana, cuyo nombre deriva  de la raíz *seg(h)- 'victoria'- y un segundo elemento -isama, superlativo o al menos de valor intensivo, por lo que significaría "la victoriosa' o 'la muy victoriosa'. Otras poblaciones con nombre de este tipo, de filiación celtoide, en la Península serían las varias Osma (con origen en *Uxama), Ledesma (con origen en *Letisama), etc. Uxama por ejemplo significa 'la más elevada' (de *uksama- < *ups-ama-) y tiene un paralelo en el navarro Ultzama. Un nombre paralelo a Sesma, con mismo origen pero distinta evolución, sería el de la guipuzcoana Zegama. A pesar de tener un nombre de origen celta (o latino, según otros), en la Edad Media se hablaba euskera en Sesma puesto que en la documentación medieval referida a su territorio podemos encontrar los topónimos euskéricos Aruingorria o Arbigorria, Gurpideta, Gayneco çauala y Aran luçea.

El apellido Sesma es de los más antiguos de Corella. En el libro del Monedaje de Tudela, de 1353, que es como nuestro primer censo, aparecen registrados Johan Garçia de Sesma y Sancho Periz de Sesma, que para entonces ya estaban bien asentados, pues eran propietarios de fincas, como se ve en estas dos referencias: "Vna pieça en el Prado la Fuent, que se atiene con pieça de Johan Garcia de Sesma". "...Mahoma Palombo, en las Fontezieillas, atenen pieça de Sancho Periz de Sesma".

También, como dicen Begoña Domínguez y Francisco José Alfaro, "el apellido Sesma es aún en nuestros días uno de los más extendidos en Corella". Estos autores en su artículo "La ciudad de la hidalguía. Corella (Navarra) siglos XVI-XVIII (1) Familias y emblemas", que puedes descargarte aquí, hablan de los distintos linajes de los Sesma y, como no, del palacio de los Sesma, que  es, "seguramente, uno de los monumentos más señeros de toda la arquitectura civil barroca de Navarra. Mandado construir por D. Agustín de Sesma hacia el año 1700", hoy más conocido como Casa de las Cadenas. Evidentemente el apellido se extendió por todos los estratos sociales de la sociedad corellana. En el Libro de Honor de los Navarros, que recoge la firma de los navarros en la Protesta Foral contra el ministro Gamazo en 1893, se registran nada menos que 12 mujeres y 32 hombres con el primer apellido Sesma.



Sesma es un pueblo que ha tenido una gran proyección por los productos artesanales elaborados a partir del esparto. Hoy sus recursos turístícos están centrado en torno al tema de la etnografía, de las labores tradicionales y de la vida campesina. Anualmente organizan una feria llamada Artesparto, que congrega una multitud de gentes, el último domingo de abril. A lo largo de toda la mañana se puede contemplar el oficio del esparto y de los diferentes artesanos, así como disfrutar de una buenas migas.  También se puede visitar un Centro Etnográfico-Casa Museo (Ver aquí presentación)



2020/07/16

8 APELLIDOS NAVARROS (6) ARMENDÁRIZ

ARMENDÁRIZ




El apellido Armendáriz tiene su origen en la localidad bajonavarra de Armendaritz (Armendarits es el nombre oficial en francés y Armendaritze el nombre actual en euskera). Hoy es una comuna de la República Francesa, ubicada en el departamento de los Pirineos Atlánticos, en la región de Nueva Aquitania, y forma parte de la entidad territorial Euskal Hirigune Elkargoa.

La Baja Navarra es bastante desconocida para los navarros del Sur, por lo que recojo aquí una síntesis de su historia, del artículo del historiador villavés Peio Monteano, "La huella bajonavarra. La utilización de los apellidos toponímicos como indicadores del origen geográfico en los siglos XIV-XVII":

"La Baja Navarra (Nafarroa Beherea, Baxe Nafarroa o Baxenabarre en euskera, Basse Navarre en francés) comprende un conjunto de valles situado en la vertiente norte de los Pirineos, entre el paso de Roncesvalles y el curso del río Aturri (Adour). Antes de la conquista española supuso una décima parte del territorio del reino (unos 1.360 km2) y era conocida con los nombres de Tierra de Ultrapuertos, Tierra de vascos y, más tardíamente, Sexta Merindad. Su capital política era la villa de Donibane Garazi, como se denominaba ya en 1416 a la conocida como Saint-Jean-Pied-de-Port en francés y San Juan Pie de Puerto en castellano. El territorio limitaba a este y oeste con los territorios franceses de Lapurdi y Zuberoa –ambos vascohablantes- y al norte con el señorío de Bearne. (…)  La integración de este territorio en el tronco de la monarquía navarra se había iniciado a finales del siglo XII pero se consolidó en el transcurso del siglo siguiente. (…)



En 1512, al igual que el resto del reino, esta parte de Navarra fue conquistada por las armas españolas e incorporada a la monarquía Hispánica. Pero, por su situación geográfica al otro lado de los Pirineos y la hostilidad de la mayoría de la nobleza local, el control militar fue siempre muy difícil, precario e intermitente. La Baja Navarra hubo de ser reconquistada hasta en cuatro ocasiones antes de que, en octubre de 1527, las tropas españolas fueran expulsadas definitivamente. A partir de esa fecha, fue la única parte del reino de Navarra que quedó en manos de la dinastía de los Albret, que pasarían a gobernarla desde su palacio en la capital del Bearne, Pau. Estos monarcas fueron Enrique II (1517-1555), Juana III (1555-1572) Y Enrique III (1572-1610). Cuando éste último se corone también rey de Francia, se sentarán las bases para que en 1620 se consume la llamada <<segunda conquista>>. Ese año, un decreto de su hijo Luis XIII y una expedición militar forzarán la unión de las coronas de Francia y de Navarra".

Peio Monteano, en este capítulo del libro De Engracia a Garazi. El misterio de los nombres en Navarra, así como en otros trabajos, ha estudiado la inmigración bajonavarra a la Alta Navarra, y a la Ribera en particular, durante los siglos XIV al XVII, que nos ha dejado como impronta cultural una gran cantidad de apellidos con origen en topónimos de la Baja Navarra. Entre ellos el más abundante es el de Armendáriz. Con los datos del INE del año 2015, ha constatado que en Navarra llevan el apellido Armendáriz (como 1º o 2º) 3.522 personas. (Otros apellidos: Yoldi, 1438; Chivite, 1012; Baigorri, 899; Alzueta; 571, etc...). Si queréis leer un resumen de los estudios de Monteano sobre esta inmigración bajonavarra, leed esta entrada del blog El Olitense (Blog muy recomendable): Olite y la corte navarrizada de Carlos III.

Palacio Jauregia

El toponimo Armendaritz procede de un bien documentado antropónimo, nombre propio, Armentari (Armentari Sanz, don Armentari en Ezkaroze, N, en 1071, por ejemplo), de un nombre latino Armentarius, del común armentarius, derivado a su vez de armentum “rebaño de ganado mayor”, posteriormente sólo el de bueyes, con lo que armentarius sería ‘boyero, persona que guarda bueyes o los conduce’. Al nombre propio se le adjuntó el sufijo -itz, que procede a su vez del genitivo latino, que indica propiedad, para significar ‘(lugar) propiedad de Armendari’. Su equivalente es el castellano Villarmentero, que encontramos en en Palencia y Valladolid.


El apellido Armendáriz está presente en la Ribera desde hace muchos siglos. En 1544 era alcalde de Tudela Luis Diaz de Armendáriz, y en ese mismo siglo era dueña de Castejón, entonces un desolado, Graciana de Armendáriz.

Hay muchos aspectos de la cultura y del entorno natural de Armendaritz y de la Baja Navarra que justifican una visita. En el siguiente vídeo podemos ver una muestra de sus calles y su folklore, en la fiesta del Corpus Christi, Besta Berri:



Por otra parte, me gustaría reseñar que anualmente, auspiciado por el Gobierno de Navarra, se realiza un encuentro llamado Seminario de las dos Navarras, en que participan personalidades culturales de ambos lados de la muga de Ibardin. El último encuentro, en 2019 se realizó en Peralta. 








2020/07/03

8 APELLIDOS NAVARROS (5) AZCONA

AZCONA





Azcona es una población de Tierra Estella, situada a 96 kilómetros de Corella y 44 de Pamplona. Administrativamente es un concejo del Ayuntamiento del Valle de Yerri / Deierri. Su nombre oficial es Azcona en castellano y Aizkoa en euskera. 

El nombre está compuesto de haitz 'peña', sufijo diminutivo -ko y artículo -a. Su equivalente en castellano sería 'La Peñuela' o 'La Peñica'. La documentación medieval ya alterna las formas con nasal /n/ y sin ella: aizcona, aysquona, ayzcona (1213); pero marco de eyçcoa (1284), pero periz d'ayzcoa (1293); garcia azcona (1330); johan periz d'ayzcona (1350), etc. En el habla oral, el euskera hablado en la zona hasta el siglo XVIII, reflejada en la toponimia menor, también perduró la forma más antigua: Aizcoavidea y Azcoabidea 'camino a Azcona'.   La reducción del diptongo ai > a no es extraño en euskera, pero la forma Azcona se entiende por influencia del latín con el que se escribían los documentos en la Edad Media que asimilaba los nombres terminados en -o a la declinación latina -o, -onis (leo, leonis), en los nombres autóctonos (también en los nombres de persona, p. ej. Enneco - Enneconis).



El valle de Yerri / Deierri no es excesivamente conocido por los navarros, pero posee un gran patrimonio cultural,  monumental e histórico. Ciñéndonos a Azcona, destaca su arquitectura religiosa, la parroquia de San Martín, de inicial estilo neogótico, del siglo XIII y en la parte alta de la població la basílica de Nuestra Señora de Mendigaña, en origen una ermita medieval, pero reconstruída en el siglo XVIII. Y la joya de la corona que no puede dejar de visitarse es la ermita de Santa Catalina de Azcona. 

Ubicada a escasos kilómetros de Azcona, en el lugar que ocupó el hoy despoblado de Ciriza  "se yergue la ermita de Santa Catalina, una de las obras más interesantes del románico rural estellés, de hacia 1200, con influencias del Císter. Su planta de nave única con tres tramos y cabecera semicircular repite una tipología de amplia difusión por esta zona, sobre todo en pequeñas iglesias como las ermitas de San Bartolomé de Aguilar de Codés, Santa María Magdalena de Mués o las parroquias de Learza, Lorca o Lácar. Las cubiertas de cañón apuntado, menos la del ábside que forma una bóveda de horno, se articulan por arcos fajones que arrancan de ménsulas a media altura, excepto el toral que se recoge en grueso pilar con semicolumna adosada, cuyos capiteles ostentan las escenas relivarias de Cristo entre leones alados y una lucha entre un centauro y un caballero protegiendo a una dama. La ornamentación de los exteriores se concentra en la sencilla portada de arco apuntado y en las ventanas del ábside cuyos capiteles van provistos de rica ornamentación figurada, uno de ellos narrando un combate entre caballeros que parece inspirado en un hipotético cantar de gesta. Dignos de mencionar son asimismo los canes de la cabecera, también repletos de ornamentación animalística y humana de muy variada índole donde se mezclan los temas religiosos y profanos de manera semejante a la obra del desconocido maestro de los canes de Irache y en relación también, por su técnica, con algunos marfiles hispanomusulmanes contemporáneos, cuya influencia se deja sentir asimismo en las cercanas portadas de Santiago de Puente la Reina. San Román de Cirauqui o San Pedro de la Rua en Estepa. El autor de la escultura o, incluso, de la propia fábrica bien pudiera identificarse con el personaje barbado de una de las ménsulas que se acompaña de la inscripción SANSO/GARCIA. La imagen titular de Santa Catalina es una talla romanista de fines del siglo XVI que se guarda en una hornacina con la inscripción: Esta se mando hazer siendo abbad desta yglesya andres lopez del valle mayor domo que fue del reverendisimo señor don pedro de la fuente obispo de pamplona en este año de 1588". 




La arquitectura civil también es muy interesante. Además del caserío tradicional destaca el llamado palacio de Azcona, construcción barroca del siglo XVII.


El apellido Azcona está muy extendido por toda Navarra, y en la Ribera tiene solera antigua. En la web de Antzinako sólo se recoge el linaje de los Azcona de Villafranca con ramificaciones en Corella, pero el apellido se puede ver en la documetación más antigua de Corella, pues en la Actas Municipales ya se menciona al que fuera vicario de la parroquia de San Miguel, Joseph Azcona, como podéis ver aquí. Aunque sobre estos temas seguro que nos puede informar más el amigo Alberto Azcona "Tapia", gran aficionado a la historia local, al que debemos muchas e interesantes aportaciones a ella. Y para terminar, el anuncio de un lugar mítico en el imaginario colectivo corellano, la confitería Azcona, que aparecía en la revista Corella de Gala, editada por Francisco Peralta Aliaga, el año 1904:


2020/06/25

8 APELLIDOS NAVARROS (4) ARELLANO

ARELLANO


Arellano es un pequeño municipio de Tierra Estella, en la Zona Media de Navarra, situado a 66 kilómetros de Corella.

El nombre de esta población es de origen latino, pero evolucionó de acuerdo a los hábitos lingüísticos de sus habitantes, que eran hablantes de euskera hasta el siglo XVII. Se trata de un tipo de denominación que tiene como base un nombre propio de persona, en este caso Valerius, al que se le agrega un sufijo adjetival, en este caso -anu, para indicar la propiedad de una hacienda, de un lugar o de una villa. Este sufijo en femenino es -ana, que también entra en la composición de muchos nombres de lugar, como Fustiñana, La Cerzana, etc. El hecho de que unas veces se utilice la forma -anu y otras la forma -ana se explica por la concordancia de género con el nombre, que suele estar elididido, al que determina. Por ejemplo de Villa Faustiniana se derivó Fustiñana, de Villa Aureliana Orellana, etc., porque villa es un nombre femenino en latín. Cuando es masculino el nombre elidido será, en general, fundus, que significa 'hacienda, propiedad', aunque también podía ser otro como ager, pagus, etc. Nombres con esta forma son por ejemplo Arguiñano, Galdeano, Baquedano, etc. Así pues el nombre Arellano tenía como significado 'propiedad de un hombre llamado Valerius'. La evolución lingüística fue (Fundu) Valerianu > Varelianu > Barellano > Arellano. La pérdida de b- inicial es habitual en los préstamos del latín al euskera como buccela > okela 'carne'.

No sabemos si en este caso Valerius era el nombre de un inmigrante itálico o el nombre de un autóctono, de un vascón romanizado. Tampoco sabemos si el nombre de Arellano era propiamente el nombre de la villa que hoy conocemos como Villa de Arellano o Villa de las Musas, situada a 6,5 km. del caserío de la población.

El apellido Arellano es muy abundante y muy antiguo en Corella, y yo diría que es uno de los apellidos navarros más extendidos por el mundo. Para los aficionados a las genealogías, en la página web ANTZINAKO, se pueden ver las distintas ramas del linaje de los Arellano en Corella, según han investigado en los registros parroquiales de bautismos y matrimonios desde el siglo XVI. Clicar aquí.


Recreación del alzado de la Villa de Arellano


Hoy en día Arellano es conocido sobre todo por su extraordinario patrimonio histórico, un gran yacimiento arqueológico, la ya mencionada Villa romana de Arellano, muy bien musealizado, que representa para la población de Arellano tanto un gran recurso turístico como una oportunidad para ser conocida en toda Europa.

Existen muchas posibilidades de acercarse on-line a este enclave cultural, y voy a insertar un video que lo refleja bastante bien, pero yo recomendaría visitarlo presencialmente porque hay algo que no se puede ver de otra manera y es la conexión con el paisaje, con el entorno natural, con la naturaleza humanizada.


Hay muchos aspectos interesantes desde un punto de vista cultural para acercarnos hasta la Villa de Arellano. Sin duda sus mosaicos, aunque el original de las Musas se encuentra en Madrid, son espectaculares y nos acercan a los mitos y las leyendas clásicas, pero no quiero dejar de traer aquí dos aspectos que han sido siempre muy importantes en la cultura navarra, la producción de vino y el culto al toro.

Bodega. Cella vinaria
"El clima y la situación geográfica de Arellano favoreció la diversidad de recursos agrícolas en época romana, además de leguminosas, hortalizas y frutales, el cereal y el olivo ocuparon un lugar destacado. No obstante, el cultivo más extendido fue el de la vid y la elaboración del vino una de las principales actividades desarrolladas en la villa. El proceso comenzaba con la vendimia y el posterior traslado de la uva, que era cargada en cestos y transportada en carros. Los racimos se depositaban en el torcularium, el lugar destinado al pisado y al prensado. Las uvas eran exprimidas en dos momentos, manteniendo por separado el líquido obtenido en la primera, del obtenido en la segunda, de calidad inferior. El mosto se dejaba reposar en los lagares (lacus vinarius), en los que se realizaba la fermentación, que duraba siete u ocho días, después se trasladaba a grandes vasijas de cerámica (dolia), donde se completaba la fermentación lenta, transformándose finalmente en vino. Parte del mosto se cocía, salaba y perfumaba en el cortinale, una sala que disponía de un gran hogar en el centro, y al concluir el proceso se mezclaba con vino crudo para mejorarlo.


Uno de los principales problemas que planteaba el vino en época romana era el de su conservación. Para poner remedio a este inconveniente se solía aplicar un sistema de envejecimiento artificial y acelerado, que consistía en someterlo al humo y al calor durante cuarenta días en el interior de una estancia llamada fumarium. Finalmente, el vino era almacenado en la bodega o cella vinaria. Siguiendo las instrucciones precisas que describen los tratadistas latinos, debía estar situada por debajo del nivel de las prensas y de la cocina, y orientada al norte y al oeste, condiciones que se cumplen a la perfección en la bodega de Arellano. Fue ubicada en el nivel inferior de un edificio de planta rectangular de dos alturas. En este gran espacio quedaban almacenados los dolia, cuyo número era proporcionado a las dimensiones del viñedo". 

Ara que se encontraba en el Taurobolio

"Dentro del amplio conjunto de edificaciones de la villa romana de Arellano, se descubrió un taurobolio, término que designa el sacrificio ritual de un toro para conseguir un bautismo de sangre. Se trata de una práctica oriental, importada a Roma por los adoradores de la diosa Cibeles a la que se dedicaba el sacrificio del toro. La ceremonia tenía establecido un rito en el que la persona que debía recibir el bautismo de sangre entraba en una fosa cubierta con un suelo agujereado, después se conducía al toro sobre dicho suelo y se le sacrificaba hundiendo en su pecho un largo cuchillo. La sangre que derramaba se colaba en la fosa cubriendo al devoto que se encontraba debajo y, a continuación, el personaje salía de la fosa y se presentaba como un ser nuevo.

A este sacrificio le precedía una procesión con música, seguida de los adoradores de la diosa Cibeles, figurando en primer lugar los destinados a participar en el taurobolio. Estas prácticas debieron de pervivir en la villa de Arellano hasta el siglo V, pues la aristocracia que moraba en ella fue la conservadora de los valores religiosos tradicionales quizá como reacción a la política de los emperadores cristianos. La presencia en Arellano, al margen de los mosaicos, de un edificio de carácter religioso, con dos aras con grabados de cabezas de toros, refuerza la teoría de que nos encontramos ante un lugar de culto a Cibeles. La ceremonia sagrada del taurobolio, sacrificio ritual de un toro, está íntimamente asociada a esa diosa".


El patrimonio cultural de Arellano es más amplio que la Villa romana. Es destacable también la torre medieval restaurada en 2004, que se puede visitar y desde su plataforma superior disfrutar de una panorámica de toda la Ribera Estellesa. Para más detalles, clica aquí. 
 

Y por supuesto, como todos los pueblos de Navarra, Arellano cuenta con un gran tesoro que es la cultura inmaterial. He aquí una muestra:


2020/06/12

8 APELLIDOS NAVARROS

(3) ECHARRI

Etxarri Aranatz
 
Tres poblaciones llevan en Navarra el nombre de Echarri (o Etxarri según su denominación oficial), dos son municipios y la tercera concejo.  La más conocida es Etxarri Aranatz, también la que más habitantes tiene, municipio de la comarca de Sakana. El otro municipio está ubicado en el valle de Echauri, en la comarca de Pamplona, y por esta razón ha sido conocido como Echarri de Echauri, aunque hoy su denominación oficial es Echarri/Etxarri. Y en tercer lugar tenemos el concejo de Etxarri, que pertenece al municipio de Larraun, junto a Lekunberri.

El nombre está formado por etxe 'casa', etxa- en composición, y el adjetivo berri 'nuevo', con la siguiente evolución: etxe berri > etxaberri > etxaerri > etxarri (también Etxerri, nombre de un barrio de Gartzain, en Baztan). Aunque el significado más evidente puede parecer que sea el de 'casa nueva', en toponimia el nombre etxe hace referencia en ocasiones al conjunto de casas de una población (el caserío, en la primera acepción del RAE), a una villa, y el significado sería más bien equivalente al de los numerosos Villanueva, Vilanova, Villeneuve... que encontramos en todos los idiomas.


Echarri/Etxarri, en el Val de Etxauri.

La historia de Etxarri Aranatz respalda bien el origen del nombre:

"El pueblo de Etxarri Aranatz se remonta a la Edad media, construido como baluarte y en defensa de los ataques y hurtos producidos por los Señores de Salvatierra y Lazcano.

En los siglos XIII y XIV, el Valle de Arakil sufrió una gran conmoción. En 1199 Alfonso VIII de Castilla conquistó Alava y Guipuzcoa, imponiendo límites muy cercanos al valle de Arakil acentuando así los robos y ataques en el valle. En consecuencia, la economía de la zona resultó muy perjudicada. Debido a la delicada situación, los Reyes de Navarra, queriendo que la gente se quedara en las tierras limítrofes a Araba y Gipuzkoa, se involucraron con fueros y otro tipo de ayudas como por ejemplo implantar sistemas de defensa.


De esta forma en 1312 los habitantes de los pueblos de la tierra de Aranaz se unieron con la intención de formar el pueblo de Etxarri Aranatz, despopulando pequeños pueblos: Adia (Lizarraga), Aldaba, Araina, Arrozpide, Artola, Egiarreta, Elbegia, Elkorri, Erdozia, Lazkoz, Urkizu, Nenau, Mundiñano, Ondaz, Maiza, Mugarretxe, Illarrazugoikoa, Orgoizua, Sarria (Lizarragabengoa)".

Como curiosidad es interesante observar que  el nombre de persona Javier (Jabier, Xabier, Xavier, Chabier... según las distintas grafías y los distintos idiomas)  tiene el mismo origen y el mismo significado que Etxarri. En este caso, como todos sabemos, Javier, exaberri en la documentación más antigua, es el nombre del pueblo y castillo de Navarra conocido en todo el mundo por el santo Francisco Jatsu Azpilikueta nacido en él. (Y sus últimas palabras las pronunció en su lengua materna, en euskera). En este caso el topónimo euskérico está compuesto por la variante dialectal etse, y la evolución ha sido distinta por contacto con la lengua romance aragonesa. En Navarra tenemos también el nombre de población Javerri/Xaberri, en el valle de Lónguida, y en Aragón, en la provincia de Huesca, abundan los Javierre, Jabierre, Javierre(latre), etc.


Etxarri, en el Valle de Larraun.

Cualquiera de los tres Echarri/Etxarri merecen una visita, para poder disfrutar de su entorno natural, de su cultura, de su gastronomía, etc.  Hay que disfrutar de Navarra. Os dejo este vídeo para animaos a ello.





(2) IZAL


Izal es una población del Valle de Salazar, en el Pirineo navarro. Actualmente es un concejo del ayuntamiento de Gallués, aunque hasta 1845 era una villa de la "universidad" o comunidad del Valle de Salazar. Su denominación oficial en euskera es Itzalle. La documentación más antigua del nombre es del año 1037, con las formas Yçayle, Yçayl, Yçail. Es un nombre compuesto de euskera IZAI "abeto" y sufijo -LE, hoy arcaico, con sentido intensivo o abundancial, y su significado sería "lugar con abundancia de abetos". A partir de esa forma inicial IZAILE, se dió una doble evolución hasta el romance IZAL y el vascuence ITZALLE.

Mapa del Valle de Salazar
La base económica de Izal y del Valle de Salazar ha sido tradicionalmente la ganadería y la explotación forestal. La práctica de la trashumancia ha puesto en contacto durante milenios a los pastores salacencos con la Ribera, ya que anualmente trasladaban el ganado desde los pastos de invierno en Bardenas, Castejón, Figarol, Fontellas o Ribaforada, hasta los pastos de verano sitos en los puertos de Idarroki, Ori o Abodi. 

Hoy en día está también en auge el sector turístico, pues en la cabecera de los valles Salazar y Aezkoa se encuentra una de las maravillas naturales de Navarra, la Selva del Irati. Se trata del mayor hayedo-abetal de Europa después de la Selva Negra, cuenta con 17.140 hectáreas. Más información aquí y aquí.

Abetos y hayedos en la Selva del Irati.

El Pirineo navarro en general y la villa de Izal en particular se enfrentan en estos tiempos con un serio problema de despoblación, como podemos ver en este vídeo: 



En 1893, 18 personas con primer apellido Izal firmaron en el Libro de Honor de los Navarros, en el marco del movimiento de protesta conocido como la Gamazada, como se puede ver en el blog de la A. C. Tambarria: Saturnina Izal, Manuela Izal, Fidela Izal, Hermenegildo Izal, Juan Izal, Ángel Izal, Manuel Izal, Miguel Izal, Pablo Izal, Justo Izal, Sinesio Izal, Salustiano Izal, Mauricio Izal, Víctor Izal, Manuel Izal, Alejandro Izal, Juan José Izal y Juan Izal.


(1) CORELLA


Me ha pedido un amigo que le explique el significado de su apellido. Se trata de un apellido de origen toponímico, esto es que tiene su origen en un nombre de lugar, y concretamente en el nombre de una población de Navarra como es habitual en muchos apellidos de Corella. Por esta razón me ha parecido interesante realizar una pequeña indagación sobre el origen de estos apellidos, sin pretender realizar ni un compendio genealógico ni nada parecido, sino simplemente dar a conocer estas poblaciones navarras cuyo nombre llevamos en nuestros apellidos, ver un poco su origen, su significado y algunas notas históricas, esperando que sirva para satisfacer la curiosidad de mi amigo y de los lectores en general.

Voy a comenzar con el apellido Corella, aunque no me consta que en este momento haya personas con este apellido en nuestra ciudad, porque es un apellido navarro muy extendido por el mundo y es el nombre de nuestro pueblo..

Sobre el origen y significado podeis ver esta dos entradas del blog, aquí y aquí.

En la Edad Media es cuando empieza a difundirse el nombre de Corella. En aquella época había varias formas de nombrar y por tanto de diferenciar a las personas. Se pueden ver estas distintas maneras en el primer "censo" de Corella y la Ribera de que disponemos, y que podemos consultar en la Biblioteca Digital Corellana, de la A. C. Tambarria, en el siguiente enlace: Libro de Monedage de Tudela de 1353. Como se observa en este documento las personas tenían un nombre, en ocasiones dos, podían tener un "apodo" que podía hacer referencia a una cualidad física o moral, o a un oficio, etc.,  o se les conocía como hijo de..., a veces usando un nombre patronímico (nombre personal + sufijo -iz, -ez , etc, con el significado de 'hijo de': Sanchiz: hijo de Sancho), y en muchas ocasiones se indicaba el lugar de procedencia, personal o del linaje. Entre los nombres de Corella de aquel censo tenemos por ejemplo: Mari Martiniz de Pomplona, Vrraqua Sanchiz d'Araçiel, Mahoma Farach de Cortes, etc.

En este Libro del Monedage de 1353 aparece la referencia a Corella en los nombres de vecinos de Ribaforada y Cascante. En el primer caso tenemos a Pedro de Coreilla, Muça de Coreilla, Çalema de Coreilla y Yuçe Coreilla. En Cascante tenemos a Sancho Lopiz de Coreilla y Pero Sanchiz de Coreilla.

El nombre de nuestro pueblo pasó también a Aragón, a través de Tarazona (ya en 1263) y dió nombre a un linaje de la nobleza media del Reino de Aragón. En las Cortes del año 1380, asistió entre los caballeros uno llamado Fortuño Íñiguez de Corella.

Pero será en Valencia donde el apellido cobrará más lustre. Los Corella fueron un linaje de la alta nobleza valenciana, en la Corona de Aragón. El fundador de la casa es Pedro Ruiz de Corella, que participó junto a su hermano Sancho, en la conquista de Valencia dirigida por Jaime I entre 1229 y 1245, y en la posterior colonización de las tierras conquistadas. Tanto en una como en la otra participaron sobre todo aragones y catalanes, pero al ser una cruzada, también navarros, castellanos y gentes de otras nacionalidades europeas, ingleses, húngaros, italianos, etc. Los Corella indudablemente procedían de Corella, pero hay dos versiones, para algunos historiadores eran naturales de la villa navarra y para otros eran miembros de la nobleza baja aragonesa, que aunque procedente de Corella, se había establecido previamente en Tarazona y posteriormente en otros lugares. Sea como sea, los Corella, catalanizado el patronímico los Roís de Corella, por ocasión de los sevicios militares a la Corona aragonesa fueron ascendiendo en el estamento nobiliario, llegando a ser una de las familias más poderosas de Valencia. Así se describe su ascenso en los libros de Historia: "L
as campañas militares que promueve Alfonso el Magnánimo proporcionan a los nobles sustanciosos ingresos en forma de botín, de rescates por los prisioneros y, sobre todo, de retribuciones salariales, ya que la guerra deja de ser aquella vieja obligación feudal para convertirse en una forma de incorporación a los engranajes del Estado a través de la profesionalización del servició militar. Este es el caso del noble Eximén Pérez de Corella, copero de Alfonso el Magnánimo y comandante profesional de sus tropas entre 1420 y 1442, que pasa de ser señor de la pequeña comunidad rural de Pardines en 1420 a ejercer como gobernador general del reino de Valencia y reunir un importante patrimonio con la incorporación de Asp y Elda en 1424 y de Cocentaina en 1448". Estos Corella protagonizaron muchas páginas de la historia de Valencia, por sus luchas de bandos, su participación en empresas militares, sus avenencias y desavenencias con los reyes, etc. Pero uno de los miembros más destacados de esta familía fue Joan Roís de Corella, una de las cumbres de la literatura clásica catalana. 
 

 
Joan Roís de Corella

 
Os dejo el enlace de la Wikipedia, donde se pueden consultar detalles de su vida y su obra, que es patrimonio de la literatura universal.

Otro personaje famoso de esta misma familia fue Micheletto Corella (también llamado Michelotto Coreglia o Michele di Corella o Miquel Corella), condottiero que fuera la mano derecha de César Borgia. Recientemente ha aparecido en Italia una novela história de la que es protagonista, de gran éxito editorial y que esperamos que sea editada próximamente en castellano:



 Os dejo también el enlace de la Wikipedia.

Para terminar una poesía de Joan Roís de Corella, cantada por el gran cantautor valenciano Raimon:




Si en lo mal temps…

Si en lo mal temps la serena bé canta,
io dec cantar, puix dolor me turmenta
en tant extrem, que ma pensa és contenta
de presta mort; de tot l’altre s’espanta.
Mas, si voleu que davall vostra manta
muira prop vós, hauran fi mes dolors:
seré l’ocell que en llit ple de odors
mor, ja content de sa vida ser tanta.





Si en el mal tiempo…

Si en el mal tiempo la sirena canta,
yo he de cantar, pues me atormenta el dolor
en grado tal, que se alegra mi pensamiento
con pronta muerte, y lo demás le aterra.
Mas si queréis que bajo vuestro manto
muera cerca de vos, terminarán mis males:
seré el pájaro que en oloroso lecho
muere, contento de haber vivido tanto.

2020/05/06

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA TORRECILLA


Hace 25 años, el 18 mayo de 1995, tuvo lugar en Corella un descubrimiento arqueológico de suma importancia. Incompresiblemente, el Ayuntamiento de Corella había autorizado la extracción de gravas para las obras de construcción del puente de los Cuatro Caminos sobre la carretera de Pamplona a Soria, en un lugar cuyo valor arqueológico era de sobra conocido. Cuando la pala excavadora empezó a destrozar los vestigios milenarios de una antigua población “corellana”, solo el celo de un empleado municipal, Eugenio Alduán Ochoa, consiguió detener aquella destrucción de nuestro patrimonio cultural.

La noticia se extendió rápidamente, despertando la curiosidad de todos los corellanos. Diario de Navarra publicó unos días después un artículo dando cuenta del descubrimiento bajo el titular “Habitáculo funerario de la época romana descubierto en Corella”. Además de informar del hallazgo de un recinto funerario, daba cuenta de algunos antecedentes: “[Estas tumbas] podrían pertenecer al antiguo poblado romano de La Torrecilla establecido entre los siglos I al IV. Precisamente en la última excavación que se hizo en 1954, se obtuvieron restos de cerámica, bronces y monedas de esta época, algunos de los cuales forman parte de la colección arqueológica de la Fundación Arrese”.

Nunca sabremos cuánto se destruyó ni su importancia, pero lo que se salvó resultó ser una joya arqueológica. Tras una primera estimación de los técnicos del Gobierno de Navarra se decidió realizar una excavación de urgencia que fue dirigida por el arqueólogo tudelano Juan José Bienes. Esta excavación se realizó entre el 5 y el 27 de Junio y la sucinta memoria de aquel trabajo se publicó al año siguiente en la revista Trabajos de Arqueología Navarra. La excavación comenzó por la estructura más importante que resultó ser la cripta, excavada en la grava, de un edificio funerario romano, fechable en los siglos IV-V. Está construído en ladrillo, y es de planta rectangular en el exterior y polilobular en el interior, dentro se sitúan cuatro sepulturas que conservaban restos humanos, con escasos ajuares (tres anillos–sello de cobre y un par de pendientes). No aparecieron indicios cristianos. El edificio fue reutilizado en épocas posteriores, siendo utilizado como vivienda en época islámica, al menos hasta el siglo X. En el exterior se descubrieron una gran cantidad de enterramientos en fosa, la mayoría de los cuales quedaron sin excavar. Algunos al parecer correspondían al ocupamiento del enclave en época medieval. También se constató la cimentación de un edificio, del que resultó muy difícil precisar su función. Si quieres leer el artículo de Juanjo Bienes, memoria de la excavación de urgencia realizada, clica aquí.

El descubrimiento de este mausoleo tardorromano en lo que ya para entonces se conocía como “la necrópolis de la villa romana de La Torrecilla de Corella”, revalorizó este enclave arqueológico y en 1997 la institución Principe de Viana inició el proceso para que el Mausoleo y su entorno fueran declarados Bien de Interés Cultural. En base al informe de dicha Institución se incoó el expediente preceptivo (Orden Foral 134/1997, de 21 de abril, publicada en el BON nº 59 del 16 de mayo de aquel año).


Por Decreto Foral 115/1999 de 19 de abril, el Gobierno de Navarra declaraba Bien de interés Cultural (B.I.C.) la Zona Arqueológica del Mausoleo de La Torrecilla. Esta es la figura superior de protección de nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Los yacimientos incoados o los ya declarados B.I.C. cuentan con un grado 1 de protección, aplicable a yacimientos de valor excepcional y especial interés.

En las áreas a las que se asigna este grado únicamente se permiten actividades de índole arqueológica o patrimonial quedando prohibido cualquier otro uso o tipo de actividad agrícola, industrial, urbanística, de extacción de áridos o realización de infraestructuras, excepto los destinadosa la protección, difusión y estudio del propio yacimiento.

Esta actuación del Gobierno de Navarra ya nos está dando cuenta de la importancia de este yacimiento arqueológico. En nuestra comarca sólo encontramos con esta categoría, además de La Torrecilla, el Castillo y monte de Santa Bárbara en Tudela, la Zona Arqueológica de el Alto de la Cruz en Cortes y la Necrópolis El Castillo en Castejón.

Aún así la Zona arqueológica del Mausoleo sufrió un fuerte impacto con la construcción de la Variante de Corella en el año 2009. Según la información de Diario de Navarra (DN 26 agosto 2009, p. 22) la destrucción de una parte del entorno arqueológico del Mausoleo fue paliada con trabajos arqueológicos que duraron dos meses y medio. Según esta información firmada por Jesús Manrique, “los restos, fundamentalmente esqueletos humanos, muros, pozos y alguna cerámica, fueron estudiados y retirados por Príncipe de Viana”. No se ha publicado ninguna memoria de dicha intervención.

Trabajos arqueológicos en 2009. Fuente: Diario de Navarra

Posteriormente, en 2019 se procedió a la renovación de un tramo de la antigua línea de ferrocarril Soria-Castejón, para adaptarlo como tramo de pruebas, que ha incidido también en la zona incluída en la Declaración de Bien de Interés Cultural, pero no se ha informado de ninguna acción preventiva. El ferrocarril fue otra de las infraestructuras que afectaron al yacimiento en los años de construcción de la línea férrea. Se cuenta que los trabajadores, cuando estaban abriendo las trincheras de la nueva línea en esta zona, encontraban vasijas completamente intactas que estrellaban contra el suelo con la esperanza de encontrar algún tesoro.

Además de las carreteras y el “camino de hierro”, la construcción de la subestación eléctrica (STR CORELLA de Iberdrola) y de una granja avícola en los años 60 han destruído gran parte del yacimiento, habiendo quedado desfigurado el paisaje primitivo. También ha sido severamente expoliado. Los que ya vamos siendo más jóvenes de espíritu recordamos los numerosos detectores de metales que han “barrido” este término. Hoy día incluso los restos del Mausoleo se encuentran prácticamente abandonados y sólo tiene un difícil acceso desde la variante.

Pero este enclave de la Torrecilla  estuvo habitado durante miles de años. Desde un punto de vista ecológico este lugar tiene unas condiciones muy apropiadas para el hábitat humano en la Antigüedad: Está situado en una terraza fluvial sobre el Alhama, protegido de las posibles inundaciones de un río de caudal irregular. Es un lugar bien provisto de agua por las surgencias de los manantiales de Balbiné y la Fuente de Santa Ana. Ha tenido siempre un acceso fácil a la vega, cuyo vestigio es el Camino a Cascante que todavía podemos ver. Dispone de amplias llanuras apropiadas para la ganadería y terrenos en la vega para la agricultura. No es extraño pues que podamos datar los primeros habitantes de este entorno en al menos hace 4000 o 5000 años, según los vestigios de los que disponemos.

La importancia arqueológica de este lugar ya era conocida a principios del siglo XX. Julio Altadill, historiador y vicepresidente de la Comisión de Monumentos Históricos de Navarra, en su libro De re geographica-histórica. Vías y vestigios romanos en Navarra, publicado en 1923, fruto de 15 años de intenso trabajo, al hablar de Corella recoge la noticia de haberse hallado ”pozos y grutas o cuevas artificiales, arqueadas con bóvedas de ladrillo muy bien trabajadas, en las cuales se han encontrado anforitas y otros recipientes íntegros, como también varios materiales de alfarería para construcción, siendo muy notables unas tejas especiales de barro cocido con toda perfección, de 50 por 40 centímetros, planas pero provistas de unos rebordes y apéndices muy ingeniosamente dispuestos para la sujeción en el tejado y para el vertido de aguas, procediendo todo ello del término de la Torrecilla”.

Imagen de Google Earth


Pero fue en la posguerra cuando se realizaron dos campañas de excavación, en los años 1941 y 1946, por iniciativa de José Luis Arrese, autoproclamado Comisario Local de Excavaciones de Corella, junto a los arqueólogos Julio Martínez Santa Olalla y José Maná, que abarcaron todo el término municipal, sobre todo en Mélida y la Torrecilla. Posteriormente en 1954 se llevó a cabo otra excavación bajo la dirección de Mª Ángeles Mezquiriz en el término de la Torrecilla, centrada casi exclusivamente en los hallazgos de Terra Sigillata que era el tema de la tesis doctoral de la posteriormente directora del Museo de Navarra.
Como los hallazgos de aquellas excavaciones así como los de las “innumerables prospecciones” realizadas por el propio J. L. Arrese se hayan en poder de la Fundación Arrese, en las Salas de Arqueología de la Casa-Museo Arrese, también declarada Bien de Interés Cultural, en el año 1993, seguiré el Catálogo de la Colección de Arqueología de la Fundación Arrese, editado el año 1978, para trazar a grandes rasgos el devenir histórico del enclave que hoy conocemos como La Torrecilla.

En la Vitrina nº 4 (pp. 29-34) que el Catálogo designa como “Del Paleolítico corellano” se encuentran expuestas 15 piezas líticas encontradas en el término de la Torrecilla y 22 piezas líticas halladas en el Yeco de Balbiné. No se ofrece descripción de estas piezas. En la bibliografía sobre el tema se considera que el Yeco de Balbiné es un yacimiento al aire libre en el que se recogieron restos líticos del Eneolítico-Bronce, lo que nos podría llevar a una datación de 2.500 años a.E. A pesar de la escasez de restos el dato es importante porque demuestra una continuidad del hábitat durante unos 4.000 años. Es también un indicio de que en este lugar, donde en menos de 250 metros se han encontrado desde silex del Neolítico hasta cerámica medieval, incluyendo además Terra Sigillata y cerámica tipo Clunia de época romana, materiales de época visigótica y cerámica vidriada de época islámica, nos encontramos ante la perduración de un poblado prehistórico, que se convertiría en un vicus, pequeña aldea rural, en época romana, junto al que se construyó una uilla, quizás ya en época tardoantigua, y que fue evolucionando a través de los tiempos hasta probablemente la época moderna.

Aunque la arqueología debería refrendar nuestra hipótesis, el nombre de la Torrecilla procece de haber estado aquí una de las dos torres de vigilancia de las que la documentación medieval nos da cuenta.  Sabemos que completando el sistema defensivo del Castillo de Corella, situadas en lugares estratégicos y a una cierta distancia de la villa existían dos torres que ejercían labores de vigilancia y apoyo. Sabemos incluso el nombre de los alcaides que las guardaban en 1290, Aznar Yenéguiz y Fortún Yenéguiz. Muy probablemente uno de ellos era el alcaide de la Torrecilla, que no sabemos cómo se llamaría entonces.

Torre medieval. Dibujo de Ángel Elvira


Por los restos encontrados parece ser que el gran momento del poblado de la Torrecilla fue la época romana. Desde la fundación de Gracurris (localizada en la actual Alfaro) en el año 179 a.E. por el general romano Tiberio Sempronio Graco, el pequeño poblado de la Torrecilla quedó ubicado en el ager, en el territorio rural de aquella civitas, que promovida a municipio desde inicios de nuestra era conoció un gran desarrollo económico propiciado también por encontrarse a la vera de la gran “autopista” romana, la calzada que iba de Tarraco (Tarragona) a Asturica (Astorga), que nos ha dejado el fósil toponímico de La Calzada o “camino de los romanos”. Desde Gracurris partiría también una calzada secundaria que por la derecha del rio Alhama llegaría hasta Augustobriga (Muro de Agreda) y Numancia (Garray), antecedente del Camino Real de Pamplona a Soria.

Continuando con los restos de época romana en La Torrecilla, el Catálogo de la Fundación Arrese al presentar la Vitrina nº 6 (pp. 36-61) dedicada exclusivamente a “Terra Sigillata en Corella” menciona que este tipo de cerámica abunda en toda la comarca corellana y sobre todo en el término de la Torrecilla. Esta colección presenta piezas restauradas y fragmentos que abarcan una cronología desde el siglo I hasta el siglo IV. En el catálogo no se especifica la procedencia de todas las piezas, pero como este tipo de cerámica fue estudiado por Mª Ángeles Mezquiriz, en sus obras da cuenta de las procedentes de las excavaciones de 1954 en la Torrecilla. En el Catálogo se destacan una anforilla completa encontrada en el terraplen del ferrocarril por Bernardo Catalán, y un vaso de muy original molduración, compuesta de rosetas, columnas y ramas enguirnaldadas, datada entre los siglos III y IV. Si quieres leer el artículo de M. A. Mezquiriz “Aportaciones al conocimiento de la Sigillata Hispánica” clica aquí.

En la Vitrina nº 11 se agrupan materiales de diversas épocas. El grupo 2º (pp. 86 y 96-102) lo componen en su mayor parte materiales procedentes de la excavación de 1954. Se trata de un conjunto de astas votivas y varios conjuntos de cerámica de “tipo Clunia”. Esta cerámica, de tradición indígena, se data en los siglos II y III, y es exclusiva en Corella de este yacimiento. Está distribuida en dos bandejas, una con 23 piezas de cerámica rojo-pálida profusamente decorada en trazos negros hechos a pincel, y otra con treinta piezas decoradas a trazos lisos, más seis piezas sueltas heterogéneas, una de ellas decorada con formas similares a las que se ven en los vasos ibéricos de la cuenca del Ebro.

Las astas votivas están descritas como “conjunto de 4 astas de chivo de probable origen votivo como advocación a los Dioses Lares quizás en rogativa ganadera de la abundancia” y se explica que se encontró en el estrato de la cerámica de “tipo Clunia” un abundante conjunto de astas de chivo de probable origen ritual. Dice el autor del Catálogo: “Fueron halladas en gran cantidad, aunque solo se recogieron y se guardaron en esta vitrina cuatro de ellas. El hallazgo hizo suponer en un principio que estábamos en un cementerio ibero-romano, pero luego fue abandonada la idea porque nada o casi nada se encontró que pudiera afianzar este supuesto; escasos restos humanos de origen óseo (demasiados pocos para tratarse de un cementerio), ninguna urna cineraria ni tégulas protectoras ni lacrimarios, ni menos aún inscripciones funerarias, o simplemente alusivas”. Y busca su explicación como “amuletos del Lar campesino o entre las ofrendas impetratorias de la abundancia ganadera”. Ciertamente este hallazgo es singular y no he encontrado paralelos en la bibliografía arqueológica consultada, aunque los sacrificios de animales, caprinos entre otros, están atestiguados tanto en los rituales indígenas como en los romanos. Quizás una excavación más eficiente que la que se realizaba en aquellos años nos hubiera dado más pistas sobre su significado.

En esta misma vitrina, en el Grupo 3º (pp. 102-104), se reúnen unos pocos fragmentos de cerámica, algunos hallados en la Torrecilla, que el autor asigna a la etapa del Bronce II Mediteráneo (1500-1200 a. E) y a la cultura del Argar. Como toda la colección arqueológica, esto debería ser revisado por arqueólogos especialistas.

Todavía a época romana pertenecen varias piezas sueltas ubicadas en la Sala 4ª (pp. 119-124). Las halladas en la Torrecilla son la nº 2, Fuste de columna romana, que se encontró intacta algo más abajo del lugar donde se halló la Terra Sigillata, pero que se rompió, según el autor del Catálogo, por “el proverbial descuido de los peones”. Se discute la posibilidad de que se tratara de un miliario; la nº3, Tégula romana hallada en el paraje de Santa Ana, cercano a la Torrecilla. Buen estado de conservación. Es similar a la descrita por Julio Altadill, si no es la misma; la nº 6, Rueda de molino, labrada en arenisca del país. Posiblemente de origen Ibero o al menos correspondiente a la primera etapa de su romanización. Fue hallada por Benito Pérez Atienza, en las cercanías del terraplén abierto por el ferrocarril; Vitrina nº 15, nº 7, Gran plato-escudilla romano de barro blancuzco. Muy restaurado; nº 12, Conjunto de dieciocho fragmentos de vidrio romano, proceden de la Torrecilla y de otros lugares del término municipal.

Algunos datos más sobre hallazgos de época romana en la Torrecilla los da J. L. Arrese en su libro “Notas para una historia breve de la antigüedad local”, pp. 1163-1164. Cito textualmente: “Es indiscutible que en la Torrecilla (torre que existió hasta bien entrada la edad moderna) hubo un poblado romano; allí se han encontrado infinidad de restos de Terra sigilata, bien bonitos por cierto, un molino, un horno de calcinar, una columna y algunas monedas; y cuando se hizo la trinchera del ferrocarril aparecieron en ese lugar sepulturas romanas, ánforas y tégulas en abundancia. Poca duda hay, por lo tanto, de que la Torrecilla fue un baluarte situado para defender la margen derecha del Alhama”.

Además, el Museo de Navarra compró en el periodo 1991-1998 “una copa de plata tardo-antigua procedente de la Torrecilla (Corella)”.

Posteriores a la época romana el Catálogo recoge solamente dos grupos de piezas encontrados en La Torrecilla en las excavaciones de 1954. El primero (Vitrina nº 8, Estante nº2, Bandeja D, p. 71) se compone de 14 fragmentos de cerámica árabe vidriada moldurados en línea. Sus colores van desde el pardo oscuro hasta el siena y el verde oliva. Su datación parece ser tardía. El otro conjunto (Vitrina 11, Grupo 1º, Bandeja 5ª, pp. 91-92) lo forman 12 fragmentos de cerámica medieval toscamente trabajada.

Situación del enclave de La Torrecilla respecto a las ciudades vasconas del Sur del Ebro y de la Calzada Romana