2019/03/18

SOBRE EL NOMBRE DE CORELLA (y 3): HASTA AUSTRALIA Y MÁS ALLÁ


Continúa D. Agustín escribiendo sobre la “proyección de Corella a lejanas tierras” y nos ilustra sobre cómo el nombre de Corella “ha llegado fuera de España, a Europa, a Asia y a Oceanía”.

Sobre las “Corellas” de Italia, ya hemos visto que no se trata de proyecciones del nombre de nuestra ciudad, sino nombres de población con el mismo origen antroponímico que nuestra Corella.

D. Agustín es especialista en la Corella de Filipinas, en la isla de Bohol, sobre la que publicó un libro en el año 1994. Quien lo desee puede consultarlo o tomarlo en préstamo en la Biblioteca Pública de Corella. Hoy que con internet podemos llegar a casi todas las partes del mundo, podemos tener más noticias de esta población. En Wikipedia se explica su relación con nuestra Ciudad: “Su nombre anterior era Nug-as antes de obtener su nombre actual, Corella. Era entonces un barrio de Baclayon. La adopción del nombre Corella se hizo a instancias del P. José María Cabañas del Carmen, entonces párroco de Baclayon (...) Corella era el nombre de un pueblo en Navarra, España”. La parroquia está dedicada a la Virgen del Villar [aunque en inglés se ha traducido como Our Lady of the Village], cuya fiesta se celebra el 27 de abril.

No es esta la única población de la que podemos decir que existe una migración del nombre de nuestra Ciudad, pues existe también en Filipinas un municipio llamado Nueva Corella, oficialmente New Corella, es un municipio filipino de segunda categoría, situado en la parte sudeste de la isla de Mindanao. Forma parte de la provincia de Dávao del Norte. No conozco las circunstancias precisas de su fundación, hasta 1858 formaba parte de la provincia de Nueva Guipúzcoa, denominada desde ese año Distrito 4º de Dávao.




También nos dice D. Agustín que el nombre de Corella ha llegado hasta Australia, aunque lo hace con ciertas reservas y advirtiendo que “esta es una cuestión que habrá que investigar”. Existe una población en el Estado de Queensland, que administrativamente es un barrio o distrito de la ciudad de Gimpie, llamada Corella. Desconozco el origen del nombre, pero me ha llamado la atención que Corella es también en Australia el nombre de un sub-género de cacatúas, que deben ser muy abundantes, a veces hasta el exceso. Puede existir una relación entre ambas denominaciones. A Australia marchó  en el siglo XX un nutrido grupo de emigrantes, quizás a ellos o sus descendientes podría interesar esta investigación.


A D. Agustín le hubiera hecho gracia saber que el nombre de Corella se ha proyectado en los últimos tiempos hasta más allá de Australia. Lo podéis comprobar en este vídeo:

 


Situada en el centro de la galaxia, Corellia es un lugar muy importante del universo starwars. Y qué casualidad, uno de los más famosos corellianos es Han Solo, contrabandista.

2019/03/12

SOBRE EL NOMBRE DE CORELLA (2). NOMBRE DE MUJER



El segundo epígrafe de los apuntes de D. Agustín Fernández Virto sobre el nombre de Corella trata de la etimología del nombre de nuestra Ciudad. Vaya por delante que son muy apreciables los conocimientos históricos y el buen discernimiento de D. Agustín para refutar algunas erróneas etimologías, aunque, como es fácil de adivinar para quienes hayan leído mi aportación sobre este tema, creo que no llega a acertar con la etimología propuesta. Pero va dicho que lo que propone no es una barbaridad, aunque con los conocimientos filológicos que al día tenemos a mano, la etimología correcta de Corella es «(*Villa) Corellia».
Añadiré ahora a lo ya dicho, un texto de Julio Caro Baroja en su obra La Casa en Navarra editada por la Caja de Ahorros de Navarra en 1982: “En otra ocasión emití la hipótesis de que el nombre de Corella pudiera estar relacionado con la de «Caura» o «Caurium», pero la verdad es que resulta más fácil imaginar una relación directa con nombres latinos, de hombre y de mujer, como los de «Corelius» y «Corellia» que se repiten en el epistolario de Plinio el joven. «Corellia» puede ser -como va dicho- el nombre de una villa, como el de otros hispánicos del mismo tipo, que sobrevivió a la ocupación árabe, como ocurre también en tantas otras ocasiones”.
Aplica en este texto D. Julio un principio fundamental en cualquier disciplina, desde un punto de vista científico, que se conoce como principio de Occam, también llamado “la navaja de Occam”. 
 
El nombre de persona Corellius aparece en la Naturalis Historia, magna enciclopedia escrita por el naturalista latino Plinio el Viejo (G. Plinius Secundus, 23-79): “Corellius eques Romanus Ateste genitus insevit castaneam suomet ipsam surculo in Neapolitano agro. sic facta est castanea, quae ab eo nomen accepit inter laudatas. postea Tereus eiusdem libertus Corellianam iterum insevit. haec est inter eas differentia: illa copiosior, haec Tereiana melior”. Corellius, caballero romano nacido en Ateste plantó castaños en la campiña napolitana y consiguió una variedad, de las más alabadas, que recibió su nombre, corelliana.

Otro gran escritor latino, sobrino del anterior, Plinio el Joven (G. Plinius Caecilius Secundus, 61-112) fue amigo del senador romano Q. Corellius Rufus (30-98) y mantuvo relación epistolar con una hermana de este, Corellia y con la hija, Corellia Híspula. Estas mujeres pertenecían a la alta aristocracia romana y formaban parte del círculo intelectual de Plinio el joven, en el que se incluían algunas escritoras, cuyas obras hoy son desconocidas. Corellia Híspula fue madre de Lucius Corellius Neratius Pansa, cónsul en el año 122.
En la Península Ibérica encontramos documentado Corellius en el registro epigráfico: Concretamente en una inscripción de contenido funerario, hoy desaparecida, cuyo hallazgo tuvo lugar en los campos situados al oeste de Alcalá de Henares: D(is) M(anibus). / Corelli(o) / Saturnino, / ann(orum) XXX. / Corellius / Limicus fra/tri piissimo. / S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). A los dioses Manes. Para Corellius Saturninus, de 30 años. Corellius Limicus (lo hizo) para su hermano piadosísimo. Que la tierra te sea leve.
En otro epitafio sepulcral parece también encontrarse el mismo nombre. En Las Cuevas de Soria (Quintana Redonda, Soria), donde fue excavada la Villa de la Dehesa, se descubrió la inscripción: D(is) M(anibus) / Cor(---) Masue/ti hic sit(us) / Cor(---) Saturni/nus pater / posuit. Pero aquí donde algunos completan Cor(ellius) Saturninus, otros prefieren Cor(nellius).
Estas inscripciones se datan en la segunda mitad del siglo II.
Fuera de la Península, en la antigua Britania, se encontró en la actual ciudad de York una inscripción funeraria en la que encontramos los nombres Corellia y Corellius. Se trata de un epitafio, de gran fuerza poética [que expresa lo terrible que es para un padre perder a su hija], que dedica Quintus Corellius Fortis, a su hija Corellia Optata, fallecida a los 13 años: [D(is)] M(anibus) CORELLIA OPTATA AN(norum) XIII /. SECRETI MANES QVI REGNA ACHERVSIA DITIS INCOLITIS, / QVOS PARVA PETVNT POST LVMINA VITE / EXIGVVS CINIS ET SIMVLACRVM CORPO(r)IS VMBRA. / INSONTIS GNATE GENITOR SPE CAPTVS INIQVA / SVPREMVM HVNC NATE MISERANDVS DEFLEO FINEM. Q(uintus) CORE(llius) FORTIS PAT(er) F(aciendum) C(uravit).
Traducción libre: "A los Dioses Manes. Corellia Optata, 13 años. Oh, espíritus misteriosos, vosotros que habitáis en el reino infernal de Plutón, adonde una pequeña se dirige luego que la luz de su vida se ha apagado, [convertida en un] diminuto montón de cenizas y una sombra, vana imagen del cuerpo. Padre de una inocente, cautivo de una falsa esperanza, lloro, miserable, el final de mi niña. Quintus Corellius Fortis, padre, ha hecho erigir este monumento".

En Italia existen dos municipios que comparten el nombre con nuestra ciudad: Coreglia Antelminelli, en la región de Toscana, y Coreglia Ligure, en la región de Liguria. La grafía del italiano puede oscurecer un poco esta equivalencia, pero mirad este video, un ejemplo entre muchos, donde se puede escuchar cómo suena Coreglia en italiano para comprobar la identidad fonológica con Corella. 


También existe un lugar menor (barrio o concejo) perteneciente al municipio de Dicomano, en la región de Florencia, denominado Corella, que tiene un sonido diferente a nuestro Corella.
En Coreglia Ligure tienen claro el origen de su nombre: “Dal nome di persona Corellius, la specifica indica la posizione geografica”. En 1862, con el nacimiento del Estado italiano, surgió la necesidad de distinguir los municipios homónimos, utilizando en este caso el nombre de la región, para diferenciarlo de la otra Coreglia, a la que se le añadíó el específico Antelminelli. [Es un caso parecido a lo que pasó en el Estado español con las distintas Tudelas: Tudela de Navarra, Tudela de Duero, etc.]
En Coreglia Antelminelli también conocen este origen, aunque allí parece que también son algo aficionados a las leyendas:

Curiosamente la primera documentación histórica de esta Coreglia hace referencia a un castillo como sucede con Corella: “castra Corelliae” [castillo de Corellia].
Es evidente que la existencia de estos “Corella” itálicos invalida por sí sola la propuesta etimológica de D. Agustín Fernández.
Creo que es hora de que usemos bien “la navaja de Occam” y separemos la etimología del nombre de Corella de aquellas que podríamos llamar “etimologías populares y curiosas”, que, sin dejar de ser interesantes, nos alejan del conocimiento científico de la historia de nuestra Ciudad.


2019/02/27

SOBRE EL NOMBRE DE CORELLA (1). EL ENIGMA BARBATUERTA.



Cuando en Corella había cuatro peñas. Sería a mediados de los 80, hacia el 86 o el 87, cuando participé, como representante de la Peña Gaztena, en un homenaje que las cuatro peñas conjuntamente ofrecimos a D. Agustín Fernández Virto. Dos recuerdos nítidos guardo de aquel homenaje, por una parte la unanimidad y la naturalidad con las que las cuatro peñas, que discrepábamos en otros temas, nos pusimos de acuerdo para ofrecer aquel acto de reconocimiento, sencillo en su factura material pero enormemente significativo precisamente por llegar del acuerdo de pensamientos tan dispares, a quien considerábamos una personalidad de la cultura corellana. Y por otra parte la afabilidad y el buen humor que él nos dispensó a todos. Recuerdo también que recitó unos versos de agradecimiento muy graciosos. No los recuerdo en su integridad, pero eso no es lo importante, sino el momento, el “momentico” que dicen los pamplonicas. Bien, todo esto me vino a la cabeza cuando leí en el blog de su hijo Agustín Fernández Prada una entrada en la que recoge unos apuntes de su padre sobre el tema del nombre de Corella. Como he leído algo sobre el tema y discrepo de algunas cosas que ahí se dicen, y que han aparecido también en el programa de fiestas de la peña El Tonel de 2019, estupendo e interesantísimo, por cierto, me pareció que D. Agustín aceptaría con buen humor y afabilidad este diálogo con él que inevitablemente acarreará alguna pequeña crítica a su erudición.
El primer epígrafe de las notas de D. Agustín sobre el nombre de Corella viene titulado “Aparición del nombre de Corella por primera vez en la Historia”. Interesante, ¿no? Se contextualiza esta primera aparición en ciertos episodios bélicos acaecidos a finales del siglo XI en torno a Huesca. Eran aquéllos tiempos de cruzadas, de guerras santas que tuvieron como escenario el oriente mediterráneo... y la península ibérica. Los reinos de Pamplona y Aragón, unidos desde el año 1076 participaron en aquellas cruzadas que les llevó en pocos años a conquistar, con la ayuda de fuertes contingentes militares ultra-pirenáicos, el Valle Medio del Ebro. A partir de 1134 cada reino eligió a su propio rey y participaron en dinámicas históricas diferentes. En aquel contexto, en 1096 se produjo la conquista de Huesca precedida de una legendaria batalla, tal vez más legendaria que batalla, llamada por las crónicas “de Alcoraz”. Y allí y entonces parece ser que aparece por primera vez en la Historia el nombre de Corella. Escribe D. Agustín, literalmente: “El traer a colación la batalla de Alcoraz, es debido a que Pedro I, que iba mandando la retaguardia, llevaba en vanguardia, junto a su hermano Alfonso, a un caballero llamado Baratuerta o Barbatuerta, que era natural de la villa de Corella”. Y añade “Es de suponer que al hacer la crónica mención de este caballero y de su origen, habría de ser un guerrero de bastante importancia”. Conclusión: “Así, pues, hasta el siglo XI (...) no aparece el nombre de Corella por ninguna parte”.
He de confesar que ya antes había leído que el caballero Barbatuerta era natural de Corella (en algún libro de Arrese, supongo, aunque tiro de memoria) y ya me había parecido un asunto raro raro, raro. Si Corella fue conquistada por las tropas del rey Alfonso I el Batallador en el año 1119, ¿cómo iba a ser corellano un importante adalid guerrero 23 años antes? Y ya cuando ví que llevaba por estandarte el nombre de Corella, me dije “hay que mirarse esto”. Por eso he subtitulado esta entrada “el enigma Barbatuerta”.
¿Existió en verdad el caballero Barbatuerta? ¿Es un personaje histórico? Pues aunque no tiene todavía su entrada en la Wikipedia, sí, es un personaje histórico bien documentado. ¿Era natural de Corella? No. ¿Tuvo alguna relación con Corella? Ninguna. Entonces... ¿de dónde viene este entuerto historiográfico?
Empecemos explicando que estos días se cumple el 900 aniversario de la conquista de Tudela y su comarca por el ejército de Alfonso I el Batallador, rey de Pamplona y Aragón. Continuaba este monarca con la dinámica guerrera, bendecida por el Papado, de su padre, Sancho Ramírez (1063-1094), y de su hermano, Pedro I (1094-1104). En diciembre de 1118 se le rindió la ciudad de Zaragoza, tras un largo asedio, y poco después se rendía Tudela con todos los castillos de su distrito. La fecha estimada es el 25 de febrero de 1119, por lo tanto desde esa fecha podemos decir que el castillo y la villa de Corella dejan de estar bajo administración andalusí, en sus distintas formas, y se incorpora al reino de Pamplona [propiamente desde el 1034, con la “restauración” del reino] que pocos años después tomará la denominación de Reino de Navarra. Será a partir de esa fecha cuando podamos encontrar el nombre de Corella documentado históricamente, porque, evidentemente, desapareció cualquier traza de la documentación anterior y porque, por las razones que sean, el nombre no aparece en ninguna crónica andalusí que conozcamos.
La primera fecha en que se data el nombre de Corella es en 1125, en el escatocolo de un documento de la corte de Alfonso I: Fortunio Garcez Caxal in castra de Corella.[Se redactaba una lista de autoridades, primero eclesiásticas (obispos, abades) y luego civiles(señores tenentes de villas y castillos y más raramente, cargos de la casa real). No suelen tener valor testifical o confirmatorio. Tan sólo se trataba de dejar constancia de las autoridades existentes en un momento dado en el reino]. La primera noticia histórica sobre Corella pues, es que en 1125, Fortún Garcés Cajal, uno de los nobles más poderosos de la corte de Alfonso I, era tenente del castillo de Corella.
Gracias al trabajo del profesor José Ángel Lema Pueyo y de Eusko Ikaskuntza, tenemos a nuestra disposición en internet la transcripción de todos los documentos de la Colección Diplomática de Alfonso Ide Aragón y de Pamplona (1104-1134), en los que podemos ver los primeros documentos referidos a Corella:
1128: Et insuper dono uobis quod habeatis illa aqua per rigare in unoquoque mense .II. dies et .II. noctes1; per nominata istos II dies et .II. noctes1: de illa parte de Centruneco,.I. die et I nocte; et de Corella, similiter,.I. die et .I. nocte; de Alfaro,similiter,.II. dies et .II. noctes; de Castellon,.I. die et I nocte.
1128: Placuit michi libenti animo et spontanea uoluntate et propter seruicia que michi fecistis et cotidie facitis, dono et conce[do uobis ca]stellum et uillam de [Corella cum omnibus suis] terminis (…) Et dono etiam per rigare in illo riuo de Alhama primis .V. diebus mensis ad populatoribus de Cintronego totam aquam de Alhama per rigare et aliis quinque diebus sequentibus ad populatoribus Corellam, et aliis uiginti diebus mensis que remanent, habeat Corellam medietatem tocius aque de Alhama per illum riuum que uocatur Cannet. [Según otros historiadores, este documento podría ser falso, o muy alterado.].
1130: In Dei nomine et eius diuina clemencia. Ego Adefonsus, Dei gratia rex, facio hanc cartam uobis populatores de Corela.
1132: Comitem de Pertico in Corella et in Totela
Estos son los primeros datos históricos de que disponemos sobre el nombre de Corella. Don Barbatuerta, así se le nombra en la Crónica de San Juan de la Peña, fue un caballero contemporáneo del rey Pedro I, y que está documentado como tenente de diferentes castillos del somontano oscense y barbastrano en aquella época, en Marcuello, en Azara, en el castillo de Fantova y en Castillazuelo. Para el medievalista Antonio Ubieto Arteta, que preparó la Colección Diplomática de Pedro I de Aragón y Navarra, Barbatuerta era el único caballero contemporáneo de los hechos, entre todos los caballeros que son citados como participantes en la batalla de Alcoraz narrada en la Crónica de San Juan de la Peña. Esta crónica, redactada a finales del siglo XIV, entre 1369 y 1372, es la fuente canónica de los relatos legendarios sobre la batalla de Alcoraz y la toma de Huesca. No sé si D. Agustín se refería a esta crónica cuando decía “al hacer la crónica mención de este caballero y de su origen”, pero desde luego en esta crónica no se hace ninguna indicación del origen de aquél caballero. Así dice la crónica en su versión aragonesa [se redactó en latín y fue traducida al catalán y al aragonés]: Et aquestos fueron muit sennalados en la batalla et don Barbatuerta. Et a otro día mannana supo como los moros eran çerca, fizo parellar sus compannas et dio la delantera a su hermano el infant Alfonso Sanchez con don Castán de Biel et don Barbatuerta; et en la de medio fue don Ferriz, don Bacallán et don García… Nada de Corella.
La conquista de la ciudad de Huesca y la batalla de Alcoraz adquirieron a partir de este relato un significado especial en el imaginario de la nobleza aragonesa de tal manera que los distintos casas nobiliarias tuvieron como punto de honor que sus antecesores o fundadores de sus linajes hubieran participado en aquellos acontecimientos. Y los genealogistas y cronistas se pusieron a la tarea. Así a finales del s. XV el cronista oficial del reino, fray Gauberto Fabricio de Vagad, escribió una obra titulada Coronica de Aragón (1499), incluyendo como partícipes en la batalla de Alcoraz a todos los grandes linajes del reino, como los Cornel, los Corellas, los Luna, los Lizana, etc. En lo que nos concierne dice: «y dio le por compañeros a los nobles y denodados caualleros don Gaston de Viel de quien salieron los Corneles y a don Baruatuerta de quien descienden los Corellas segun algunos coronistas: y puso en el cuerpo de la batalla a don Ferriz de Liçana y don Briocalla don Garcia de Trosillo a Lope Fernandez de Luna y a Gomez de Luna y Fortuño de Liçana con sus trecientos maçeros: quedo en la regarda el siempre victorioso y serenissimo rey don Pedro: fueron con el el animoso don Ladron el esmerado». No dice, en cualquier caso que Don Barbatuerta fuera natural de Corella, sino que de él descienden los Corellas.
Por cierto, el nombre es Barbatuerta, no Baratuerta, a veces escrito Baruatuerta, y era llamado así, barba torcida, debido a “alguna lesión facial que le impediría el normal desarrollo de la barba”. Como este, en la Crónica de San Juan de la Peña aparecen nombres o sobrenombres expresivos que hacen referencia a características físicas o morales del individuo. Así, por ejemplo: García tiemblador, Guiffre Pelloso, Olivano Cabreta, Berenguer Guillem Gordo, Bernart Trenchajorte, Remón Berenguer Cap d'Estopa, Remón Berenguer Viello, Sancho Avarcha, Jayme el Venturoso, Alfonso el Franco, don Alfonso el Casto, Berenguer Centellas, etc.
Pero ¿de dónde salen los Corellas? ¿quiénes eran? Los Corella fueron un linaje de la alta nobleza valenciana, en la Corona de Aragón. El fundador de la casa es Pedro Ruiz de Corella, que participó junto a su hermano Sancho, en la conquista de Valencia dirigida por Jaime I entre 1229 y 1245, y en la posterior colonización de las tierras conquistadas. Tanto en una como en la otra participaron sobre todo aragones y catalanes, pero al ser una cruzada, también navarros, castellanos y gentes de otras nacionalidades europeas, ingleses, húngaros, italianos, etc. Los Corella indudablemente procedían de Corella, pero hay dos versiones, para algunos historiadores eran naturales de la villa navarra y para otros eran miembros de la nobleza baja aragonesa, que aunque procedente de Corella, se había establecido previamente en Tarazona y posteriormente en otros lugares. Sea como sea, los Corella, catalanizado el patronímico los Roís de Corella, por ocasión de los sevicios militares a la Corona aragonesa fueron ascendiendo en el estamento nobiliario, llegando a ser una de las familias más poderosas de Valencia. Protagonizaron muchas páginas de la historia de Valencia, por sus luchas de bandos, su participación en empresas militares, sus avenencias y desavenencias con los reyes, etc. Uno de los miembros más destacados de esta familía fue Joan Roís de Corella, una de las cumbres de la literatura clásica catalana.
Parece ser que los Corella sintieron la necesidad de afinar su pedigrí, y encontraron en Don Barbatuerta la ocasión para presumir de que su linaje también había participado en la batalla de Alcoraz.
No les fue díficil a los Corella encontrar cronistas que les hicieran la labor, como el citado Gauberto Fabricio de Vagad o Gaspar Escolano que en 1611 escribió una Historia de Valencia (Década primera de la historia de la insigne y coronada ciudad y reyno de Valencia).
Este invento se fue transmitiendo en diversos relatos que llegan hasta nuestros días, pero no es hasta el siglo XIX cuando encontramos la afirmación de que don Barbatuerta era natural de Corella. Fue Pascual Madoz, político liberal e historiador nacido en Pamplona, quien en su magna obra Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850), escribía en la voz Corella: “Es patria de D. Baruatuerta, gran Caballero, que se distinguió en la batalla de Alcoraz que dio el rey D. Pedro á los moros sobre Huesca, en la cual mandaba la vanguardia con el infante D. Alonso Sánchez”.
No sé cuáles fueron las fuentes de esta afirmación de Madoz. Tal vez fue invento propio reinterpretando el invento de los cronistas citados u otros que repitieron el falso origen de Barbatuerta. No aparece esta noticia ni en el Diccionario Geográfico-histórico de España de la Real Academia de la Historia (1802) ni en el Diccionario geográfico estadístico de España y Portugal (1826-1829) de Sebastián Miñano, de ascendencia corellana que demuestra conocimientos precisos de nuestra Ciudad. Tampoco la recogió el tudelano José Yanguas y Miranda en su importante Diccionario de antigüedades (1840-1843). Pero posteriormente se hace eco de ella Dionisio Ibarlucea en su Compendio de Geografía de Navarra (1893).
Más cercano a nosotros he encontrado un artículo del periodista fustiñanero Juan Pascual Esteban Chavarría en la revista Avalancha del 24 de noviembre de 1936, titulado “La actual cruzada española” en la que se habla de “el prestigioso caudillo militar don Barbatuerta, a quien se considera natural de Corella”.
Y para finalizar otro ilustre corellólogo, Isidro Sesma, nos ofrecía en su blog un relato titulado El capitán Baratuerta, que como relato ficcional, como literatura, está muy bien, para el que le guste, pero que como relato histórico no tiene más fundamento que el que en estas líneas hemos mostrado.
Terminaba el epígrafe D. Agustín diciendo “Hay una laguna de unos cuantos siglos en los que nada sabemos de Corella”. Y así parece ser, unos mil años. Al fín y al cabo él solo se equivocó en unos 25 años.
[Continuará]
Peña Gaztena. Año 1986




2018/12/04

DANZAS Y BAILES TRADICIONALES DE CORELLA: APUNTES HISTÓRICOS.



La danza es una de las manifestaciones culturales que forma parte del comportamiento humano desde siempre. Dicen los antropólogos que el ser humano ha sentido desde la Prehistoria la necesidad de comunicarse corporalmente, con movimientos que expresaban sentimientos y estados de ánimo. Parece que en un principio la danza podría tener un sentido ritual e incluso religioso en el sentido etimológico de la palabra. Los estudiosos del tema afirman que algunos tipos de danza como las danzas de palos o algunos bailes de carnaval tienen su origen en los rituales de las sociedades campesinas del Neolítico. Evidentemente las danzas y las actitudes ante la danza han variado conforme a la evolución social, económica, cultural de las sociedades históricas.

En el uso actual del castellano parece que hacemos cierta diferencia de matiz entre danza, haciendo referencia a representaciones más bien formales, con algún tipo de coreografía, y baile, que sería una actividad más informal, de mera diversión, pero al tratar de la cultura tradicional, de la cultura popular esta diferenciación desaparece, por lo que aquí hablaré indistintamente de danzas y bailes tradicionales.

En cualquier caso nosotros solemos asociar la danza a comportamientos festivos, de celebración, de alegría: "Autores cronológicamente alejados entre sí como Julio Caro Baroja y Juan Ignacio Iztueta, o incluso algunos de nuestros informantes han llegado a la misma conclusión: la danza es parte de una celebración, las más de las veces alegre. Por tanto, lo que la danza evoca en primer término es diversión. Es un estado excepcional, fuera de la realidad cotidiana, pero conocido y repetido. De algunas danzas concretas se ha dicho que están ligadas al calendario (a la forma de medir el tiempo) y por extensión, a la vida económica de la comunidad (por ejemplo, en el mundo agrícola, la siembra y sobre todo la cosecha). Es claro que la danza está relacionada con el ciclo anual, festivo, económico, etc.; esta explicación no deja de ser válida, pero, incluso en estos casos la danza vendría a ser en realidad, siguiendo con el mismo ejemplo, la celebración jubilosa por una buena cosecha  También se habla de la danza tradicional como reflejo de la vida político-social de una comunidad y, efectivamente, en el caso de algunos bailes puede ser así, pero siempre con motivo de alguna celebración festiva». (María San Sebastián, Antropología de la danza: el caso de Ataun, 2008).

La danza forma parte del comportamiento de un ser humano, y como tal pertenece a la persona y es en este sentido expresión corporal y movimiento en el espacio asociado a un ritmo y a una música. Pero, a la vez, es una forma de expresión de una comunidad. Es una actividad cultural, y artística asimismo, que transmite sentimientos a la comunidad emocional y al propio danzante.

No tenemos noticias de las manifestaciones culturales que en torno a la danza se han podido desarrollar en Corella en tiempos muy pretéritos, y para aquellos tiempos sólo podemos hacer deducciones a partir de la información disponible para nuestro contexto geográfico-histórico. Y para tiempos más cercanos disponemos de unos pocos datos que sí nos permiten ver que en Corella la danza tradicional ha cumplido las funciones de celebración de  acontecimientos relevantes de la comunidad y al mismo tiempo búsqueda de un placer colectivo.

Las danzas muchas veces se ejecutaban en fiestas religiosas pero eso no quiere decir que tuvieran un sentido religioso. Según Julio Caro Baroja  la danza “es uno de los elementos del folklore festivo” junto a otros elementos como las corridas de toros, los juegos, las comidas, los recitales, los personajes bufones, las tarascas o estructuras de madera que se queman, etc., que se ajustaría más a la idiosincrasia del pueblo llano porque “no necesita interpretación. Se considera un elemento puramente festivo (...), encajado en el espíritu de lo que es fiesta y nada más” (Julio Caro Baroja. El estío festivo: fiestas populares de verano, 2003). Esto es, no tiene un segundo significado. Otra cosa es que la iglesia le confiera uno religioso, como bendición o en forma de permiso para su ejecución: existen miles de ejemplos de denuncias por parte de la iglesia de lo que consideraban excesos en las danzas.

La primera noticia que he encontrado de momento sobre la ejecución de danzas en Corella aparece documentada en un acta del Regimiento (ayuntamiento, diríamos hoy) de la Ciudad recogiendo el acuerdo de fecha 18 de junio de 1741 de realizar el traslado de la imagen de Ntra. Sra. del Villar a su «santa Basílica» desde la iglesia de Ntra. Sra. del Rosario, donde había permanecido durante dos años mientras se realizaban obras para reedificar la ermita. Se acordó  «que el domingo de la Santísima Trinidad, que se contarán 28 del corriente, se vuelva dicha Imagen a su santa casa, y que ese día se celebre función teniendo sermón, fuegos, danza y demás que pareciere correspondiente».



Podemos ver aquí que ante un evento social relevante y en cierta manera extraordinario aparece la mención de la danza como elemento de celebración, y es por esta causa por lo que es mencionada, pero nos da la pista de que seguramente era un elemento habitual en este tipo de actos. Hay que recordar que en la sociedad de los siglos XVI, XVII y XVIII eran habituales las procesiones y romerías organizadas desde el Cabildo, como la  procesión a la ermita de Ntra. Sra. de Yerga, denominada la Yergada, a la ermita de Ntra. Sra. de Mismanos, a la ermita de Sta. Lucía en Araciel, a la ermita del Villar, «llevando el pan, vino y queso para los pobres, como se estila».

Seguramente investigando en los Libros de Cuentas, más que en los Libros de Actas, encontraríamos más noticias sobre danzas en Corella. Porque sabemos que los Ayuntamientos contrataban danzantes para las grandes festividades de las ciudades y villas importantes. Investigando en los libros de cuentas del Archivo de Pamplona el folklorista Jesús Ramos Martínez nos dió cuenta de la presencia de danzantes corellanos en las procesiones de San Fermín en el siglo XVII. En un trabajo titulado  "Acercamiento al análisis histórico de las danzas de paloteado en Navarra. Testimonio de los danzantes que han regocijado los festejos de Pamplona durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX", (1990), este autor nos muestra la importancia que tenía la danza en la vida de la ciudad, particularmente dentro de sus fiestas y celebraciones. Dentro del conjunto de noticias que el investigador ha encontrado en el archivo, nos ha transcrito las citas referidas a bailes de paloteado y en ellas encontramos las que recogen los nombres de los danzantes de Corella:

Año 1669

«a josseph de Leza maestro de danzas vecino de Corella 330 reales por aver sacado un baile de ocho hombres con su gaitero con diferentes mudanzas de paloteado y otras para la fiesta y regocijo del glorioso martir san fermin patrono deste Reino»

«a Bernardo Jimenez y Juan albarez danzantes y çapateadores en el baile de Corella 40 reales por aver zapateado con diferentes sones el çapateado en la fiesta y baile de san fermin»

Año 1671

«a francisco Navarro maestro de danzas vecino de Corella 200 reales por aver sacado una danza de ocho onbres de paloteado con su gaitero para las fiestas del glorioso san fermin».


En otro trabajo titulado "La danza en las fiestas y‭ ‬ceremoniales de Iruña a través de la historia", que forma parte del libro Fronteras y puentes culturales.‭ ‬Danza tradicional e identidad social (Pamplona,‭ ‬Pamiela,‭ ‬1998) el mismo autor aporta más datos sobre danzantes corellanos en las fiestas de San Fermín:

1641.‭ ‬Matías Basso.‭ ‬Corella.‭ ‬8‭ ‬compañeros y‭ ‬gaitero,‭ ‬danza de arcos y‭ ‬cintas,‭ ‬ ‬450‭ ‬r.

1643.‭ ‬Matías Vasso. ‬Corella,‭ ‬9‭ ‬compañeros,‭ ‬con unas espadas,‭ 400‭ ‬r.

1646.‭ ‬Matías Vasso.‭ ‬Corella,‭ ‬8‭ ‬hombres‭ ‬y‭ ‬gaitero,‭ ‬con arquillos,‭ ‬en hábito de‭ ‬peregrinos,‭ ‬ ‬400r.


Del trabajo de Jesús Ramos hay dos conclusiones que nos interesan particularmente. En primer lugar la condición social de los danzantes que es en su mayor parte no profesional. Esto quiere decir que son en su mayoría campesinos (y artesanos) que realizan a través de la danza una actividad popular. Bajo la dirección de un maestro de danzas reciben una cierta formación para adquirir las habilidades necesarias para interpretar su arte en el marco de una función festiva importante (en Pamplona) pero sin profesionalizarse. A partir de finales del  s. XVII y durante el XVIII sí que aparecen danzantes valencianos que le dan a la danza quizás un énfasis más espectacular (se les llama volteadores y saltadores) y con un cierto grado de profesionalización.

Por otra parte es interesante la información sobre los lugares de procedencia  de los danzantes. Además del mismo Pamplona y su Cuenca y de otros lugares de Navarra, se documenta la procedencia de paloteadores de la Ribera Baja y La Rioja, en concreto, además de Corella, de Tudela, de Cascante, de Alfaro y de Igea. Esto demuestra para el autor la pujanza de los bailes de palos en el folklore de nuestro entorno geográfico, donde ha quedado como expresión importante de nuestro folklore el paloteado, y  la certeza documental de que en el siglo XVII existen danzas de paloteado, de arcos y de cintas en la Ribera navarra.

Recientemente ha aparecido en la Revista Cuadernos de Etnología y Etnografia de Navarra un interesantísimo artículo del polígrafo fiterano Eduardo Aznar titulado Documentación acerca de las desaparecidas danzas ceremoniales de Fitero. En este trabajo, a partir del análisis de los libros de cuentas del Regimiento fiterano se pone de manifiesto la vitalidad de las danzas ceremoniales, unidas a las festividades solemnes, en Fitero durante los siglos XVI, XVII y XVIII. El conjunto de datos aportados para la vecina villa sirven también para el resto de las localidades de la comarca y, respecto al tema del paloteado, nos ofrece una contextualización, coincidente con lo expresado por J. Ramos en el trabajo ya citado y con otros estudiosos del folklore:

"El panorama de la celebración fiterana del Corpus a mediados del siglo XVII con sus comedias amenizadas con danzantes con cascabeles, gaiteros, tablados y demás recursos nos ofrece un ambiente ya prácticamente similar al de los clásicos paloteados de la Ribera que hemos conocido por tradición popular hasta el presente. Es más, nos confirma que su formato actual con la mezcla de secuencias de danzas de palos, cintas y arcos que se van intercalando en los actos de diálogo entre los personajes del ángel, el diablo, el mayoral y el rabadán, no es sino una versión ya bastante simplificada del modelo de espectáculo rural y local barroco vigente en el siglo XVII”.

En el documento aportado por J. Ramos del año 1669 se menciona que los danzantes de Corella ejecutaros «diversas mudanzas del paloteado y otras», lo cual parece indicativo de la complejidad y la riqueza de su actuación. También se da cuenta de dos danzanntes del «baile de Corella» a los que se cita por su nombre y que reciben una gratificación específíca por realizar una danza llamada «zapateado». No se encuentra otra mención a esta danza en Pamplona, aunque formaba parte de las danzas ceremoniales en otras ciudades como Toledo y Segovia en los siglos XVI y XVII en las celebraciones del Corpus y otras. En Segovia acompañaba al paloteado, por lo que quizás llegara a ser considerada como una «mudanza» del paloteado. Según el estudioso del folklore François Reynaud, el zapateado no consistía solamente en marcar el ritmo golpeando el suelo con los pies, sino que exigía del danzante una extraordinaria agilidad para seguir el ritmo ternario marcado por los instrumentos -flauta (o gaita) y tamboril- batiendo las manos y realizando diversos saltos con posturas diferentes en que llegaba a tocar con las manos las plantas de los pies. Parece ser que iban provistos de  cascabeles, instrumento por otra parte bastante habitual en los danzantes de Fitero, tal como documenta Eduardo Aznar en el artículo citado anteriormente. Para François Reynaud las "danzas de zapateado" pertenecen al tipo de danzas muy rítmicas que incluye en la categoría de "danzas de cascabel". Requieren, como la "danza de espadas" y sus derivados, el "toqueado" y el "paloteado", precisión, agilidad y coordinación por parte de los bailarines. Según este folklorista el "zapateado" se incorporَó al "villano", un baile llamado así porque los bailarines adoptaron movimientos y posturas comunes a los bailes de las aldeas. Este baile era muy gesticulante e incluía diferentes figuras, como el "voleo", que consiste en lanzar el pie lo más alto posible, con la pierna extendida, lo que puede provocar la caída del bailarín, y la "girada" en la que el bailarín se gira sobre la punta de un pie, la otra pierna hacia atrás, lo que también compromete el equilibrio del bailarín. En la documentaciَón que aporta se registran pagos individuales, como a los corellanos en Pamplona, (16 de agosto de 1636 — Andres Rodriguez. Danzante. 30 reaies. ...«que se le libran por aver venido à çapatear en la fiesta de nuestra señora de agosto...», se supone que habría bailado solo o presentado en medio de un grupo).  Por otra parte esta danza de villano es descrita como “baile rústico que se ejecutaba golpeando alternativamente con las manos, una contra otra o contra los pies, haciendo varias posturas como la de sentarse en tierra, etc." y su melodía fue incorporada como mudanza de diversos dances aragoneses, aunque cambiando la manera de bailarla.

En Pamplona los paloteados acompañababan también en las fiestas de toros. Y también en Tudela, según un testimonio de un exiliado francés que describió en sus memorias su estancia en Tudela en 1797, Joseph Branet. Según relata éste, el 25 de Julio

«El ayuntamiento va a esta novillada (...) a pié, precedida de una tropa de valencianos que bailaban al son de las castañuelas, de pregoneros públicos en túnica azul con cuellos y mangas amarillas, de dos maceros de gran peluca y túnica de seda roja. Iba entre dos filas formadas por paisanos armados de alabardas y picas. Cuando el ayuntamiento tomó su lugar habitual en el balcón destinado para este propósito y toda la gente se hubo acomodado, los saltadores valencianos ejecutaron en medio de la plaza diferentes danzas e  hicieron cabriolas y figuras con palos, antes de que el alcalde diera las señal de comenzar la novillada. (...) El 26 de Julio, día de la fiesta, hubo procesión general que precedían estos mismos valencianos danzando, brincando y cabriolando, haciendo por devoción ante el Santísimo Sacramento lo que habían hecho la víspera para divertir al pueblo».

En Corella tenemos documentado un evento similar, unos pocos años más tarde aunque en un contexto cívico diferente. Se trata de un contexto histórico muy especial. En el verano de 1813 las tropas napoleónicas abandonan la Ribera y Corella, expulsadas por el ejército aliado hispano-anglo-portugués.  Esta situación supuso de facto un cambio de régimen político instaurandose en Navarra el régimen liberal institucionalizado por la Constitución de Cádiz, que había sido proclamada en marzo de 1812. Conforme se van liberando las poblaciones, por mandato de la Regencia española y de la Diputación del reino, se procede a la jura de la Constitución y a la elección de los ayuntamientos constitucionales. La Ciudad de Estella, la primera, lo haría el 31 de julio y Pamplona el 13 de noviembre. En Corella tuvo lugar el 5 de septiembre. Los actos se celebraron, como en otros lugares, con grandes solemnidades y festejos, que quedaron reflejados en las actas municipales:

Domingo 5 de septiembre de 1813

Auto relacionando lo ocurrido con motivo de la publicación de la constitución

En la Ciudad de Corella y Sala Consistorial día 6 de septiembre de mil ochocientos trece estando juntos los S. S. Licdo. Don Pedro Pablo Díez de Ulzurrun...

El siguiente domingo cinco del corriente por la mañana se juntó S. S. con el mismo traje de golilla en su Sala Consistorial y ohidas las nueve horas de ella salieron sus individuos (...) y el Secretario de Ayuntamiento con el Alcaide, Clarinero y un Nuncio para la Iglesia Parroquial de San Miguel y los SS D. Benito Garisoain... con otro nuncio para la del Rosario.

En las dos parroquias se celebró Misa de Gracias, se leyó la Constitución Política de la Monarquía Española (...)

En la tarde del mismo día asistió SS en traje de golilla a su Casa de la Plaza de la Constitución en cuyo frontis estaba colocado en dosel y solio el retrato de Nuestro Amado Monarca; permaneció en comunidad todo el tiempo que duraron los bailes públicos dispuestos por la jubentud, y en seguida a los novillos que se corrieron.

(La plaza de la Constitución se llamó entonces a la plaza del Rosario, donde se celebraban las fiestas de toros. Corella tuvo un ayuntamiento Constitucional entre septiembre de 1813 y mayo de 1814, que sería restablecido entre 1820 y 1823)

No se especifícan los bailes ejecutados por los jóvenes de la Ciudad, pero podemos deducir que se trataba de los bailes ceremoniales como el paloteado que se realizaban tradicionalmente en similares ocasiones, tal como hemos visto que se realizaban en Pamplona y en Tudela.

En este mismo auto se nos da noticia de otro tipo de bailes, que seguramente eran habituales en la Corella del siglo XVIII, los bailes de salón. Se dice que los jóvenes de la Ciudad habían solicitado al Regimiento que se les franquease la Sala Consistorial para continuar los regocijos y "la noche del mismo dia tuvieron los jóvenes el Baile a el que acudieron todas las gentes más visibles del Pueblo y otra muchas de los pueblos circumvecinos. El general de las tropas Aliadas Dubran y otros militares que noticiosos de la función y regocijos, asistieron”

Podemos pensar que también existían otro tipo de bailes, de calle, populares. Tenemos noticia de ellos en unas ordenanzas aprobadas por el regimiento de Corella y publicadas en 1791. Se trata de unas ordenanzas de Policía local, que reflejan el espíritu de la Ilustración que quería conformar la vida cotidiana de los vecinos de acuerdo con los valores de la burguesía ascendente en aquel momento. El título del documento es “Establecimiento de Priores de Barrio y Ordenanzas que para su gobierno ha acordado y dispuesto la muy Noble y muy Leal Ciudad de Corella». Fueron confirmadas por el «Real y Supremo Consejo de este Reyno» y editadas en Pamplona. 

La Ordenanza XI dice:

Item, no permitirán los Priores, ni Mayorales, que en sus respectivos Barrios haya discordias entre casados, ni se experimente separación de ellos, ni tampoco admitan amancebamientos, bayles, juegos de naypes, taba, dados ni otro alguno de los que están prohividos, y que no lo estuviesen, si lo considerasen conveniente los dichos Priores.

No sabemos  en qué consistían dichos bailes, pero llama la atención que se mencionen entre los amancebamientos y los juegos de naipes. Hemos de suponer su carácter lúdico, que eran divertimentos que surgían espontaneamente en las calles de la Ciudad.

Volviendo al tema del paloteado, la siguiente referencia es ya contemporanea y nos la proporciona el gran estudioso de la cultura navarra José María Jimeno Jurio:

“La ciudad del barroco en los templos parroquiales, conventos y casonas señoriales, y en la procesión de Viernes Santo más dieciochesca  del país, tuvo en su día, dentro del rico arsenal folklórico, una representación del paloteado entre moros y cristianos. Ningún folklorista, que sepamos, recogió esta noticia. La conocimos por casualidad al charlar con un corellano casticísimo, Julián Olloqui Malumbres, popularmente conocido como “el tío Centinela”, protagonista de una larga vida, prieta de actividades, hechos y dichos ingeniosos, guitarrista excepcional, cazador impenitente, y dueño del Café del Tercio desde poco antes de contraer matrimonio con Marcelina Asiáin García.

Cuando le pregunté por qué le llamaban Centinela, me dio esta explicación. Cuando él tenía unos doce años (hacia 1896), bailaron el paloteáu. Lo representaron en la plaza de toros, por fiestas. Gustó muchísimo. Por entonces hacía furor. “Nos defendíamos mucho bien”. En la plaza montaban un tinglado, con dos “casillas” en los extremos. En cada una hacía guardia un centinela, armado con lanza. Guardaba el cristiano, Julián, a los suyos, y a los enemigos un moro, vestido de negro al igual que los paloteadores “malos”. Uno de los actores llamaba al guardia cristiano “¡Centinela!” Y Julián, seco, imperturbable y consciente de su misión, contestaba: “¡Alerta está!”. Tal debió de ser el énfasis con que nuestros corellano interpretó el modesto papel, que desde entonces y hasta hoy quedó bautizado con ese apodo.

Cuando el Centinela relata una tan lejana velada teatral, tensa sus flacos músculos y mueve los brazos con juvenil soltura, como si estuviera jugando con los palos de la danza. No recuerda ya los versos del mayoral y del rabadán, del ángel y del diablo. Sabe que eran muchos y se “metían” unos con otros. En un esfuerzo memorístico, soltó una cuarteta; no sé si fue pronunciada entonces tal como me la dijo, o si más bien la montó con retales de otras coplas para salir del paso:

A ti te llaman Centinela

y por apodo el Julián;

los milagros que tú hagas

me los paso por allá.

Antiguamente, es decir, antes de 1896, había existido el paloteado en Corella. Los bailarines danzaban coreando una letra insulsa: “Don José, cuánto madruga usté. Madrugo porque tengo las cabras en el corral. La vecina de enfrente me la quiere robar”.

(JIMENO JURÍO José María, Paloteados de la Ribera, col. "Navarra. Temas de Cultura popular", Pamplona, 1974)

Esta variante de paloteado, de moros y cristianos, debió tener bastante popularidad a finales del siglo XIX y principios del XX. El mismo Jimeno Jurío publicó el libreto de un paloteado de este tipo interpretado en Cortes en 1914 y 1915. Los versos “recordados” por Julián Olloqui se ve claramente que no corresponden al paloteado sino que fue una improvisación. Los dos últimos pertenecen a un ciclo de la literatura oral popular muy extendido (En mi huerta te criaste, / ciruelo te conocí, / los milagros que tú hagas / que me los cuelguen a mí). Hay otros apodos en Corella que también podrían tener relación con personajes del paloteado como “diablo” y “rapatán”.

A partir de la copla recogida por Jimeno Jurío, Mikel Aramburu y el grupo Ortzadar descubrieron en la localidad zaragozana de Ainzón la melodía con que se bailaba y reconstruyeron esta secuencia de paloteado. (Ver http://www.dantzatlas.navarchivo.com/es)


Otras danzas.

Con ocasión de las I Jornadas Internaciones del Folklore, celebradas en Donostia en 1971, el folklorista Francisco Arrarás Soto daba noticia de otras danzas que históricamente se han bailado en Corella:

“En Corella, hasta hace unos sesenta años [hacia 1910], al final de la Misa del Gallo del Convento de los Carmelitas, subían al presbiterio un hombre y dos niños, vestidos de pastores, y ejecutaban una vistosa danza pastoral, compuesta de saltos y giros caprichosos, al compás de lindos villancicos cantados por el coro”.

Recoge en Dicastillo una danza similar: “Hace unos cien años, en Dicastillo y en la misma Misa del Gallo, salían a bailar, a lo largo del pasillo central de la iglesia, los seis u ocho pastores de las casas principales del pueblo, vestidos con el traje de su oficio”. Por su parte Eduardo Aznar recoge también en Fitero una danza de pastores celebrada en la Misa del Gallo: "Una primera fuente para documentar algunas pistas acerca del tema es la obra del escritor local Manuel García Sesma. En su estudio acerca de la vida tradicional que había conocido en su infancia durante los primeros años del siglo xx, nos describe en un pasaje la costumbre que llegó a conocer todavía viva de que los pastores fiteranos bajaban cada año el día de Nochebuena para celebrar las Navidades bailando dentro de la iglesia durante la misa del gallo, al son de zambombas y panderos delante del belén monumental con la imagen del niño Jesús, y preparando migas de pastor para cenar, celebración suspendida a comienzos del siglo xx”

No tenemos muchos datos sobre las características de esta danza. En Fitero destacaba  el baile en solitario que en medio de la función realizaba Manuel Bermejo Oliver, el tío Maturrillo (1843-1938). Por otra parte en Tudela se conoce otra danza del ciclo navideño. "El día de Reyes, en la iglesia de los PP. Franciscanos se celebra con gran aparato la Adoración de los Magos. Tres orondos personajes singularmente vestidos, uno de ellos embadurnada la cara de negro, entraron en la iglesia al comienzo de la misa. Iban precedidos de un farol de cristal muy luminoso suspendido en el aire que imitaba la estrella y la seguían. Llevaban en sus manos los respectivos presentes que iban a ofrecer al niño recién nacido. Danzaron durante una parte de la misa, junto a otros muchos chicos, al son del órgano que tocaba una bourrée o contradanza". Así lo describe el sacerdote francés Joseph Branet, quee estuvo refugiado en Tudela por los años de la Revolución Francesa, en su libro de memorias Tudela en 1797. Notas de un emigrante gascón. La bourrée es una danza tradicional en diversas regiones de Francia, especialmente de Occitania, que debía tener un aire similar  a la danza que Joseph Branet observó en Tudela.


Danza de San Pascual

En Corella, el 17 de mayo, festividad de San Pascual Bailón, sacaban al Santo en procesión, y los cofrades danzaban por turno en solitario ante la imagen, a los acordes de la dulzaina o gaita. Los chicos bailaban también e iban cubiertos, al igual que muchos cofrades, con unas coronas de cartón, de un palmo de altura, adornadas de flores amarillas, que se crían en los trigales, y a las que llaman floridas. Tocado análogo es el llamado Kaska usado actualmente por los danzaris de Valcarlos. 

Como acertadamente comenta Eduardo Aznar esto apunta a un tipo de danza de homenaje religioso, muy probablemente similar a los aurreskus de honor actuales.

De esta danza dio noticia Pedro Arellano en 1933 y José María Iribarren en 1946. Según un testimonio actual, el tío Calores fue el último corellano que sabía bailar esta danza.

Bailes de Carnaval

En la Actas del Ayuntamiento queda constancia de que en el último tercio del siglo XIX se celebraban 3 días de Carnaval en los que había bailes de máscaras:

19-02-1871 - Sobre concesión de la Sala Consistorial a jóvenes para celebrar tres bailes de máscaras. Se encuentra conforme, con el voto en contra de dos concejales que manifiestan su oposición ya que iba a actuar, en dichos bailes, la Orquesta de Manuel Mª Muro y precisamente se había negado a actuar el día del juramento al Rey Amadeo I.

31-01-1874 - Se informa de escrito presentado por el Director de la Orquesta, solicitando el local de la Casa Consistorial, para dar baile en los tres días de Carnaval, asignando la cuarta parte de los beneficios al Santo Hospital; se informa favorablemente, sin perjuicio de las determinaciones que, en su caso, pueda adoptar la alcaldía

2-02-1883 - Solicitud de Tiburcio García Aznárez, para cesión del local de la escuela de párvulos, mediante una retribución para el Santo Hospital, para celebrar un baile en los próximos carnavales, acordándose no ha lugar.

- Solicitud de Diego Mateo, solicitando la sala de actos públicos en la Casa de la Ciudad, para dar tres bailes de máscaras, obligándose a mejorar las paredes rascándolas y luciéndolas de yeso blanco a llana, acordándose la concesión.

02-02-1884 - Se acuerda no ceder los salones de la Casa Consistorial para bailes públicos en el próximo Carnaval, por el mal estado de los mismos y por el abuso a que se presta esta condescendencia.

23-02-1884 - Se acuerda ceder a Manuel Resa, el salón de la escuela de párvulos de la Merced, para dos bailes a los noches del próximo Carnaval.


No ha quedado constancia sin embargo de las danzas que se bailaban durante esos días en la calle, pero hemos de suponer que tenían un desarrollo similar a otros carnavales de la Ribera y se bailarían polkas, pasacalles, etc.


Jota

La jota como canto y como baile, no se conoció en la Ribera de Navarra hasta el siglo XIX. Según una tradición la primera jota de baile se interpretó en Corella en 1867. En aquel año se organizó en Corella la primera Banda de Música, y tocó por primera vez la jota, a la que el pueblo dio por llamar la revolvedera porque los mozos la bailaban atropelladamente, al furrumbumbún que dice José María Iribarren. De ahí esta copla de aquel tiempo:


No salgas hijo a la calle

porque ha salido la fiera

y van cantando los mozos

la jota revolvedera.


De ser cierta esa noticia, demostraría que, a diferencia de la práctica actual, baile y canto podrían ir unidos.


Durante el siglo XX Corella tuvo su propia jota, “la Calaceitana”, que fue introducida en 1965 por el director de la Banda de Música, Ricardo Marcilla, y que ha sido recientemento recuperada y coreografiada por el Grupo de Dantzas Tambarria.



El Grupo de Dantzas Tambarria es en la actualidad el depositario de toda esta rica tradición de danzas, y entre sus objetivos está la recuperación del patrimonio cultural folklórico de nuestra Ciudad.


3 de diciembre de 2018

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** Quiero agradecer a Alberto Azcona y Antonio Ochoa el haberme proporcionado un adelanto del trabajo que están realizando sobre los Libros de Actas del Ayuntamiento de Corella.