2026/03/11

EL NOMBRE DE ARACIEL

El nombre de Araciel recorre las páginas de los libros de Historia como un fantasma por los desvanes y los pasillos de un castillo escocés en una novela gótica, Sin el fantasma la trama se desvanece, el relato pierde el punch, la historia decae. pero un fantasma no es más que un fantasma, aunque lleve siglos deambulando por los pasillos y las alcobas del viejo castillo, y aunque la historiografía española se parezca muchas veces demasiado a una novela gótica.


El castillo, el contexto, es la Antigüedad Tardía, en concreto el siglo V, que es el siglo en que el Estado romano colapsó. En esta época se suceden toda una serie de eventos y de conflictos políticos y sociales que cambian por completo la vida de la gente y de las instituciones de la sociedad. Tras la muerte del emperador Teodosio la parte occidental del Imperio se desgaja de la oriental definitivamente, pueblos germánicos y de las estepas del Este atraviesan las fronteras del Rhin en el año 406, y los Pirineos en el 409, en este caso de la mano de un general del usurpador Constantino III. Contingentes de suevos, vándalos y alanos se expanden por las provincias hispanas y un estado de guerra permanente se instala en la península, paralelamente a lo que sucede en las Galias, Britania o Italia. Para el estudio de este periodo recomiendo la lectura de los trabajos del historiador Javier Arce , especialmente su libro “Bárbaros y romanos en Hispania 400-507 A.D”.
 
En este contexto de conflictos político-militares una fuente contemporánea a los hechos, el obispo Hidacio , con sede en la provincia de Gallaecia da noticia en su Crónica de hechos sucedidos en nuestro entorno geográfico que cito a continuación:
 
Cinco escuetas noticias de Hidacio entre el 441 y el 454

1.- “Asturius, dux utriusque militiae [general de los dos ejércitos (infantería y caballería), máxima graduación del ejército romano], es enviado a las Hispanias y masacra multitud de bagaudas en la Tarraconense” [año 441]
2.- “A Asturius, jefe de las dos milicias, le sucede su yerno Merobaudes, de noble nacimiento, que igualó a los antiguos por el mérito de su elocuencia, y sobre todo por su obra poética; sus estatuas son testimonio de ello. Durante su breve mandato quebrantó [en el 443] la insolencia de los bagaudas aracelitanos [Aracellitanorum]. Muy pronto, a causa de la envidia apremiante de algunos fue llamado a Roma por orden imperial”
3.- [En el 449] “Basilio, para demostrar su extraordinaria audacia, tras haber agrupado a los bagaudas, mata a unos federados en la iglesia de Tarazona. León, obispo de esta iglesia, murió allí herido por las gentes de Basilio”
4.- “Requiario, habiéndose dirigido en el mes de Julio al encuentro de su suegro Teodorico, a su regreso, acompañado por Basilio saquea la región de Zaragoza. Invadió de pronto por sorpresa la ciudad de Lérida y no fue pequeño el número de cautivos que se llevó de allí”
5.- [En el 454] “Federico, hermano del rey Teodorico, aniquila en nombre de Roma a los bagaudas de la Tarraconense”.
(Versión de Armando Besga Marroquín en Domuit Vascones. El País Vasco durante la época de los reinos germánicos. La era de la independencia (siglos V-VIII), Bilbao, 2001. Colección Okoriko. Ejemplar nº  030).
 
Ya tenemos aquí a los aracelitanos. Veamos dónde  ubica una parte de la historiografía actual a estos bagaudas aracelitanos del siglo V. Tomamos como ejemplo un artículo de Francisco Javier Sanz Huesma, historiador aragonés especializado en Historia Antigua, “Merobaudes en Hispania (443 d. C.)”.

 “En el año 443 Aecio envió a Hispania, concretamente a la provincia Tarraconense, al magister millitum per Gallias Merobaudes. Allí relevó a Asturio, su suegro, en el mando del ejército que estaba combatiendo a los bagaudas en el valle medio del Ebro. Al poco, en la localidad navarra de Araciel, descampado cercano a Corella, Merobaudes frangit insolentiam Bacaudarum…”

Sanz Huesma no es el único historiador que propone esta ubicación, aunque curiosamente es la propuesta casi unánimamente aceptada por los historiadores aragoneses, aunque no sólo por ellos, pero hay otros que la rechazan y otros que dudan de ella. Pero ¿cuál es la primera aparición del nombre de Araciel en este contexto?
La pista nos la da un obra importante de la Ilustración española, la BIBLIOTECA HISPANA ANTIGUA  magna obra bibliográfica editada en Roma en 1696, cuyo autor fue el erudito Nicolás Antonio,  que fue reeditada en 1788 por Francisco Pérez Bayer,  quien añadió un prólogo, un compendio de la vida del autor y algunas notas.

En el Tomo I, página 253, Nicolás Antonio relata la noticia de Hidacio sobre Merobaudes:
“Por el contrario, este Merobaudes más joven fue reemplazado como dice Idacio, por Asturio, general en jefe de los dos ejércitos y suegro suyo, en el año CDXLII esto es, en el año tercero de la olimpiada de CCCV. Este, <<al poco tiempo de su mandato (como se lee en el mismo Idacio un poco después) aplastó la arrogancia de los aracelitanos bagaudados. Después, acosado por la envidia de no pocos, se le obligó a volver a Roma en virtud de un mandato sagrado>>. En mi opinión, volvió desde España donde estaba combatiendo a los sublevados, puesto que aquel era el nombre de estos rebeldes y el de <<bagauda>> o <<bacauda>> el de la rebelión, como puede verse en algunos eruditos (I). Efectivamente, poco antes Idacio había afirmado que el mismo Asturio, a su llegada a España, mató una gran multitud de bagaudas”.
 
Francisco Pérez Bayer escribe la siguiente nota:
 

“Según Jerónimo Zurita (Véase Not. Ad Itin. Aug. Ab Asturica Burdigal.), los aracelitanos son probablemente los habitantes del actual pueblo de Navarra llamado Araciel, situado entre Corella y Alfaro. Para Cellarius (II, Sect. 3. núm. 62), y de acuerdo con Oihenart (II, ii), son los de Huarte Araquil, situado a cinco o seis leguas al Oeste de Pamplona, cuyos habitantes, dice, fueron llamados por Plinio arocelitanos. Según el testimonio de Orosio (VIII. 25) el nombre de Bagaudas o Bacaudas se aplicó en un principio en la Galia a los agricultores sediciosos y alborotadores. De las regiones del norte de Francia pasó a Vasconia significándose con él todo tipo de sediciones, rebeliones y latrocinios. Bochart (Geograf. I. 42), como casi a todos los vocablos, le asigna un origen hebreo. De la raíz ***** Boguedím que significa pérfido.
    Posteriormente en el siglo VII se suavizó esta significación peyorativa hasta llegar a convertirse en nombre propio de personas, principalmente en las regiones des sur de España. Y así, en el octavo concilio de Toledo, del año 653, intervino y firmó sus actas Bacauda, obispo Egabrense (de Cabra, ciudad de Andalucía), del que se conserva en dicha ciudad un valioso testimonio conmemorativo de la Dedicación de la basílica de Santa María. Es una inscripción en una piedra cuadrangular, grabada por los cuatro lados que yo examiné y copié. Se encuentra en el diario de mi viaje por la Bética”.

En este texto tenemos ya datada la controversia entre los que ubican a los aracelitanos en Araciel o en Arakil (la conjunción “o” tiene en este caso un valor excluyente). A este lado del ring Jerónimo Zurita (1512-1580), secretario de la Inquisición y cronista oficial del Reino de Aragón, y en el otro rincón el filólogo e historiador alemán Christoph Keller / Cellarius, (1638-1707) , junto a Arnaut Ohienart, (1592-1668), abogado, historiador y poeta “francés”, autor de la obra Notitia utriusque Vasconiae, tum Ibericae, tum Aquitanicae (París, 1638), obra que todavía no conoce una edición crítica en las lenguas del país, lo que demuestra la mediocridad intelectual de los vasconavarros del presente.
 
Para los interesados pongo aquí lo que escribió Cellarius:
Praeter Iturissam & Pompelonem Ptolemaeus in mediterraneis Vasconum seribit laccam, Graccurim, Calagorinam, Cascantum, Ergauiam, Alauonam & alia obscuriora, quibus Aracaelis Antonini addenda, a qua, quod proxima Cantabris & Autrigonibus fuit, initium enarrationis faciemus. Aracaelis Antonini a Pompelone quinque vel sex leucis in solis occasum recedit, nunc Huarte Araquil: quos Arocelitanos Plinii esse lib. III cap. III non est quod dubitemus, & consentit nobiscum Oihenartus lib. II cap. II  extremo”. En  Notitia Orbis Antiqui siue Geographia Plenior : ab Ortu Rerumpublicarum ad Constantinorum tempora Orbis terrarum faciens declarans T. 1, pág. 89
Como vamos viendo los aracelitanos del siglo V no eran nuevos en los libros de la Historia. Primeramente los cita el autor latino Plinio   en su obra Naturalis Historia, III, 24, Al enumera los 55 pueblos del convento jurídico cesaraugustano los categoriza según el estaturo jurídico de cada comunidad cívica:
Caesaraugusta colonia inmunis, amne Hibero adfusa, ubi oppidum antea uocabatur Salduba, regionis Edetaniae, recipit populos LV:
 ex his ciuium Romanorum Bilbilitanos, Celcenses ex colonia, Calagurritanos qui Nasici cognominantur, Ilerdenses Surdaonum gentis, iuxta quos Sicoris fluuius, Oscenses regionis Suessetaniae, Turiassonenses;
Latinorum ueterum Cascantenses, Ergauicenses, Graccurritanos, Leonicenses, Osicerdenses;
 Foederatos Tarracenses;
Stipendiarios Arcobrigenses, Andelonenses,
Aracelitanos, Bursaonenses, Calagurritanos qui Fibularenses cognominantur, Complutenses, Carenses, Cincienses, Cortonenses, Damanitanos, Ispallenses, Ilursenses, Iluberitanos, Iacetanos, Libienses, Pompelonenses, Segienses.
 

De este listado administrativo no podemos deducir la ubicación de las diferentes civitates, pero muchas de ellas son conocidas por otras fuentes o por investigaciones arqueológicas. En todo caso si que se puede deducir que a los aracelitanos no los podemos ubicar en el despoblado de Araciel, puesto que se situarían entre Cascantenses y Graccurritanos, dos civitates privilegiadas de derecho latino relativamente cercanas -la distancia entre Cascante y Alfaro es de aproximadamente 16 kilómetros-.
 
La obra de Plinio fue escrita a principios del siglo II, aunque se piensa que recoge información en este caso de la época de Augusto pero para la otra fuente citada no tenemos una cronología plenamente asentada. Se trata del Itinerario de Antonino , pues aunque su primera redacción parece datar del siglo III conoció sucesivas redacciones en siglos posteriores. Se trata de un documento que describe las vías del Imperio enumerando las mansiones  de cada vía o itinerario y la distancia entre ellas. En lo que a nuestra cuestión nos incumbe, en el Iter XXXIV De Hipania in Aquitania (Ab Asturica Burdigalam)  se sitúa la mansio Aracaeli que tenemos perfectamente ubicada y atestiguada arqueológicamente en el monasterio de Zamartze, en el término municipal de Uharte Arakil, en el corazón del valle de la Sakana.
 

Es en este valle donde debemos pues situar, atendiendo a las fuentes, a los aracelitanos de Plinio y también a los bagaudas aracelitanos del siglo V. La literatura sobre esta cuestión es muy abundante, y dejaremos para una próxima entrada del blog una revisión más extensa, pero digamos que la situación de los bagaudas aracelitanos en la Sakana tiene argumentos de peso que han sido expuestos por autores como Mikel Pozo Flores en su tesis doctoral Vasconia y los vascones de la crisis del Imperio romano a la llegada del Islam (siglos V-VIII). Evolución sociopolítica y génesis de la gens effera.  Es importante la descripción que hace de la sociedad romana y vascona en el siglo V, apoyándose en estudios anteriores de hostoriadores como Javier Arce y Juan José Larrea.

Hay que entender por otra parte que la mención de Hidacio a los bagaudas puede ser calificada como un “exceso de erudición”. El término bagauda se aplicó por primera vez a una revuelta que se produjo en el siglo III en la región de la Galia llamada Armórica, y que fue aplastada por el emperador Maximiniano en el año 285. Aquella revuelta liderada por los aristócratas Amando y Heliano tuvo una base popular y campesina que llamó la atención de la sociedad romana. El nombre bagauda es una palabra del idioma galo que al parecer todavía se hablaba en aquella región y que significa “guerrero, soldado”, y con el que se denominaban a sí mismos los insurgentes. Los escritores que trataron aquellos hechos popularizaron aquel nombre y la imagen de los campesinos armados. Así Mamertino en un Panegírico dedicado a Maximiniano dice: 4.3 “¿Acaso aquel mal semejante a los monstruos biformes no estuvo en estas misma tierras, el cual ignoro, César, si fue reprimido más por tu fuerza o mitigado por tu clemencia, cuando los agricultores ignorantes habían pretendido los trajes militares, cuando el arador imitó al soldado de infantería, cuando el pastor al soldado de caballería (cum arator peditem, cum pastor equitem), cuando el campesino, devastador de sus cultivos, imitó al enemigo bárbaro?”
Estas ideas y estas imágenes fueron retomadas por los escritores del siglo V, especialmente por retóricos cristianos como Salviano de Marsella  para describir los conflictos político-militares y sociales que acompañaron el colapso del Imperio Romano de Occidente, de ahí que el nombre de bagaudas se aplicara a diversas crisis que se sucedieron en las Galias y que Hidacio también utilizó para Hispania. Hidacio conoció el valle de Sakana por donde transcurría el Iter XXXIV, cuando encabezó una embajada en solicitud de ayuda contra los suevos en el año 431, y conoció a las tropas de rusticani que vigilaban la vía y la mansio situada en la parte más estrecha del valle, que recordémoslo está situado entre las sierras de Aralar y Urbasa, y ver a aquellos pastores armados a caballo le trajo probablemente a la cabeza las palabras de Mamertino.
 
Por otra parte la interpretación que hace Sanz Huesma (ver cita supra) es un invento y la que hacen otros basándose únicamente en la noticia del ataque dirigido contra el obispo de Tarazona es absurda. Un jefe de reconocido prestigio llamado Basilio habiendo reunido a los bagaudas (congregatis bacaudis) mató a los federados que se encontraban con el obispo León en la Iglesia de Turiaso y éste, habiendo sido herido murió allí mismo. Los federados eran seguramente tropas visigodas mercenarias, ¿hubieran dejado agruparse a otras tropas en el mismo territorio dominado por el obispo de Tarazona? No es creíble. ¿Y por qué íban a reunirse en Araciel que no sería sino una simple villa o un pequeño vicus a una legua de una ciudad como Gracurris? Si se conoce el terreno y la historia la interpretación más segura del congregatis bacaudis del texto es que esta acción se gestó a la orilla izquierda del Ebro y que las tropas de Basilio cruzaron el Ebro por el vado de Muscaria  cogiendo así por sorpresa a las tropas mercenarias del obispo León. La propia expresión sugiere que aquellos que acompañaron a Basilio procedían de distintos lugares, incluídos los aracelitanos, y quizás andelonenses, iluberritanos, “salacencos”, “roncaleses”, etc., que formaban una fuerza suficientemente nutrida para enfrentarse a las tropas federadas.
 
Pilards gaulois. Cuadro de Evarista Vital (Wikipedia)

En realidad la única lógica a la que se atienen aquellas interpretaciones es la homofonía entre Araceli y Araciel. Pero ni siquiera esto es cierto.
El nombre de Araciel no aparece hasta el siglo XIV en la documentación medieval. El primer documento en que aparece esta población conquistada a la par que el distrito de Tudela al que pertenecía en el año 1119 por el rey Alfonso I llamado el Batallador, es el fuero que este monarca otorgó a los habitantes de Arançiel. Este documento es el número 198 de la Colección Diplomática de Alfonso I de Aragón y Pamplona (1104-1134), preparada por José Ángel Lema Pueyo y editada en Donostia en 1990 por Eusko Ikaskuntza.
 

1128, Agosto, Almazán
Alfonso I concede el fuero de Cornago a los pobladores de Araciel,dándoles los mismos términos que en tiempo de los moros.
"In nomine Domini nostri Ihesu Christi. Ego quidem Aldefonsus, Dei gratia rex, facio hanc cartam donationis uobis totos populatores in Arançiel uel in antea uenistis populare"
 .
El nombre se repite en el escatocolo del mismo documento con una ligera variante, añadiendole una -e paragógica
 
"Facta carta in era. M.ªC.ªLX.ªIII.ª, in mense augusto in illa populatione de Almazan. Regnante me Dei gratia in Aragone et in Pampilona, et in Castella, et in Superarbi uel in Ripacurça. Episcopus Stephanus in Osca. Episcopus Petrus in Cesaraugusta. Episcopus Michael in Taraçona. Episcopus Sancius in Irunia. Alius episcopus Sancius in Nagera. Iohan Didaç in Malonda. Gualter de Guit Uilla in Centroneco. Maiaio in predicto Arancielle".
Este documento se puede encontrar en otras publicaciones anteriores como en L. Javier Fortun, "Colección de Fueros menores de Navarra y otros privilegios locales", doc. 12, Revista Principe de Viana,  nº 165, Pamplona, 1982. 
Según Lema Pueyo se trata de una copia del siglo XIII.
 
Esta forma primitiva en la documentación viene refrendada por la mención en 1188 de una persona llamada Eneco de Arencel. que vivía en Valtierra:
 
"Ego Lop Aznarez, filius de Aznar de Rada, uendo totam meam hereditatem quam habeo in Valterra et in suo termino, scilicet casas, vineas, peças, ortos, areas, erbas, aquas, cannares, axaricos, per nomen Abdela Auenalcald et Achi, uxorem eius, cum omnibus suis hereditatibus et cum totis meis directis, que in Ualterra mihi pertinent et pertinere debent et in suo termino [pág. 63] totum ab integro, eremum et populatum, uobis don Muça, filio de don Juce, fratre de Albofaçan, per mille et quingentos morabetinos lupinos bonos. Sum paccatus de precio et de alifala. Est illa casa predicte hereditatis ante ecclesiam Sancte Marie, iuxta casam de Sancio Motça, et ex aliis duabus partibus iuxta illas vias. Alia casa est illa que fuit de Cacim, axaric de Alfons, iuxta casam de Eneco de Arencel (…)".
 
Este documento (nº 78) puede encontrarse en El primer cartulario de los reyes de Navarra. El valor de lo escrito, editado por el Gobierno de Navarra, y en otras colecciones. A pesar de las variantes respecto al documento anterior, en conjunto muestran que el nombre de la población era Aranciel, nombre que perdió la nasal a partir de la progresiva implantación en territorio navarro del castellano durante el siglo XIV. Araciel se constata por primera vez en 1330, según el Euskal Onomastikaren Datutegia - EODA, de Euskaltzaindia, Base de Datos que curiosamente no recoge los testimonios anteriores aquí aportados.

El paso Aranciel > Araciel con pérdida de la nasal no es un fegómeno extraño. Lo documentamos por ejemplo en el cambio del latín defensa al castellano dehesa, del castellano ponzoña a euskera pozoia, y en toponimia la localidad de Arresa en Huesca tiene su primera documentación como Arrensa. Más cercano tenemos el paraje de Cascante documentado Munchiel en 1263 y Muchel en 1353 y siguientes (EODA). La causa puede ser la adaptación a la manera de hablar de los nuevos pobladores navarros, o quizás una resemantización como ocurrió con otros topónimos.

Puesto que debemos tener en consideració la consonante nasal como etimológica, para analizar el nombre Aranciel lo podemos poner en relación con otros topónimos peninsulares:

Aranz. Ermita (El Sotillo, Guadalajara)
Aranza. Aldea del municipio de Baralla (Lugo)
Aranza. Lugar de Soutomaior (Pontevedra)
Arancedi / Arantzedi  En Navarra, topónimo euskérico, de arantze 'espino', el mismo étimo que otros topónimos como Arantzazu (Gipuzkoa), etc.
Arancedo. Aldea del municipio de El Franco (Asturias). Con un sufijo abundancial -edo similar al de Robledo o Salcedo.
Arancillo. Topónimo de Segovia
Aranzuelo. El río Aranzuelo es un afluente del río Arandilla y este lo es del río Duero. (Burgos)
Aranjuez. Municipio de la provincia de Madrid.  Aparece como Aranz, Aranzuel, etc., en textos medievales. Precisamente de Aranz proviene el gentilicio arancetano, creado a finales del siglo XX.
Aranzueque. Municipio de la provincia de Guadalajara.
Arans y Aransol en la comarca catalana de Andorra y Aransís en la de Pallars, que Joan Corominas relaciona con euskera arantze 'espino'. Coromines, Joan, 1994, Onomasticon Cataloniae II, pp. 213-214. En la comarca del valle medio del Esera se repite el topónimo Arans.
 
Para los topónimos gallegos citados se ha propuesto un étimo hidronímico céltico *arantia (Moralejo, Juan José, 2005, “Hidrónimos galaicos con sufijo -antia”, Palaeohispanica, 5, pp. 837-860), y para el resto hay distintas propuestas aunque siempre se suele mencionar el origen fitonímico citado.
 
Podríamos tener pues en Aranciel, un lexema Aranz-, sea cual sea su origen, y un sufijo -iel, que podemos identificar con el diminutivo -iel procedente del latín -ellu a través seguramente del romance andalusí llamado mozárabe. Como explica Carme Barceló en Noms aràbics de lloc (Ed. Bromera, Alzira, 2010) pp. 38-40. nombres latinos como montellu o castellu, con el sufijo diminutivo, se integraron en el árabe hispano Muntâl/Muntîl, Qaxtâl, quedando posteriormente como Montiel o Castiel. Incluso dede el diminutivo -olu se llegó a esa solución, vineolu > Arbuniel.
 
Cerro sobre el que se erigía el castillo de Araciel
 
En la toponimia menor de la Ribera del Ebro abundan este tipo de nombres: Reganiel (Valtierra), almunia de Albariel,  Munchiel > Muchel (Cascante), etc.
 
Otra aproximación podría llevarnos a pensar en un origen antroponómico si comparamos con el nombre de población alavés Aranguiz, documentado Aranquiz en 1066, para el que Patxi Salaberri, en Araba/Álava: Los nombres de nuestros pueblos, propone que se trate de un topónimo basado en el nombre personal *Alanc(i)us, *Aranc(i)us,  En este caso partiríamos de un étimo con velar sorda que habría sonorizado ante vocal (Arankiz  > Arangiz) , “como en el vizcaíno Mungia, de un anterior Munkia (en 1082 y 1093”. Este mismo proceso podría haber seguido el nombre del valle asturiano de Arango, por donde discurre el río Aranguín. aunque en este caso la etimología podría ser haran ‘valle’ y sufijo diminutivo -ko. aunque también se ha propuesto el significado de “abertura del valle”, que al parecer conviene a la naturaleza del territorio.
 

Cerca de Araciel, en Vizmanos (Soria), en la cuenca del alto Cidacos se halló una estela funeraria latina en la que aparece la expresión nominal Arancisis f. que podemos traducir como ‘hijo de Arancis’. No se está muy seguro con la adscripción lingüística de este nombre indígena personal, aunque aparece junto a Agirseni que es considerado vascónico (además de otros antroponimos latinos). No se han encontrado buenos paralelos en celtibérico, ibérico o vascónico, pero llama la atención que si entendemos el nombre según los formantes Aran y cis, el primero podría estar relacionado con ‘(h)aran' y el segundo es idéntico al segundo formante de Ilurcis, el poblado vascón sobre el que se erigió la ciudad de Graccurris. También es interesante la similitud con el nombre *Aranc(i)us propuesto por Salaberri como base de Arangiz. También en Soria tenemos la población llamada Arancón, nombre que nadie se atreve a interpretar.
 
Así que en Aranciel podríamos tener como base un lexema con velar sorda, [k] sea de base antroponímica o sea compuesto de  haran ‘valle’ y sufijo diminutivo -ko, que hubiera recibido un sufijo diminutivo latino o romance que produjo la asibilación de la velar. o sea la evolución fonética de [k] a [z]
 
El profesor Salaberri  en un trabajo en línea en que analiza la voz Arakil, dice a propósito de Araciel: “A nuestro parecer, el término Aracelitanos de Plinio podría hacer referencia al despoblado de Araciel próximo a Corella (N). (…) Digamos para terminar, que Araciel, nombre del despoblado de Corella, parece proceder, como indica –con dudas– Mitxelena (1956: 170), también de una forma Araceli que podría estar en la base de los Aracelitanos que cita Plinio, con evolución romance: asibilación de la velar sorda ante vocal media anterior, diptongación de la e tónica y pérdida de la vocal final”. Como he dicho anteriormente los aracelitanos citados por Plinio no podían estar donde hoy encontramos las ruinas de Araciel. Desde un punto de vista histórico es imposible, y desde un punto de vista lingüístico creo que es muy difícil argumentar que esa base Araceli evolucionara a Aranciel en la Edad Media. Tengo al profesor Salaberri como la persona más competente en la actualidad en el campo de la onomástica euskérica, pero creo que se equivoca al no admititir que tanto Aracelitanos de Plinio, como Aracaeli del Itinerario Antonino, como el Aracellitanorum de Plinio, son referencias históricas a  Arakil (valle, río. población. comunidad histórica…).
 
Ubicación de Araciel junto a la calzada romana y el río Alhama

 Decía Mitxelena en el trabajo citado por Salaberri: “Araciel, despoblado de Corella a comparar quizá con Araquil”. Este era el sentir de muchos abertzales de las primeras décadas del siglo XX, entre ellos el maestro y periodista corellano Diego Pascual Eraso que firmaba sus artículos en el periódico Euzkadi con el seudónimo Lucio de Arakil. Y Mitxelena tenía razón, sobre todo en su quizá. Pero poco más podemos tener por seguro.
Junto a los nombres antiguos que hemos estado mostrando, junto a estas tres documentaciones de [Arakeli], aparece asiduamente el nombre de Aracilus o Aracilum. Parece ser que esta identificación parte de un trabajo de la profesora María Jesús Pérex Agorreta publicada en 1990 con el título En torno a la localizacion de Aracilus (Navarra): “A la hora de estudiar este topónimo nos encontramos con la existencia de. al menos. tres localidades en el Valle del Ebro que responden a ese nombre. De oeste a este serían Aracelium (actual Aradíllos. cerca de luliobriga, Aracaeli (actual Huarte-Araquíl) y Araciel (despoblado junto a Corella)”. Este artículo tiene también el mérito de haber difundido ampliamente el relato sobre el fantasma de Araciel que ya hemos tratado. Aquí entra también en la ecuación otra incógnita, Aracelium. Esta es una de las variantes del nombre de un oppidum astur-cántabro que aparece en la obra del autor latino Floro, Epítome de la historia de Tito Livio. quien al narrar las llamadas guerras cántabras menciona un episodio que se consigna en torno al año 25 ane:
"Tertio Aracillum oppidum magna vi repugnat; captum (est) tamen". Por tercera vez la ciudad de Aracillum (léase Arakilun) resistió con gran firmeza; con todo, fue capturada.
 
Aunque aparecen variantes como Aracelium o Racilium en distintos códices la crítica filológica considera como forma más fidedigna Aracillum (Aracillum, -i). Su reducción a Aradillos, junto al nacimiento del Ebro, que fue considerada por mera homofonía de los nombres hoy es generalmente descaratada por ausencia de vestigios arqueológicos, y se considera que debió ser un castro de montaña astur cuya ubicación se desconoce. Su lejanía con la mansio Aracaeli y con el espacio en que aparecen los Aracellitanos hace que ese “Aracilus (Navarra)” pueda ser considerado totalmente falso.
 
Sin embargo el nombre es interesante porque Aracillum presenta una forma que lo acerca al nombre de Arakil, más incluso que el de Aracaeli. De éste se dice con razón que se trata de una adaptación o una interpretación latina de un nombre autóctono. Aracillum podría ser interpretado como un un topónimo vascónico si pensamos en una segmentación Arac-illum donde Arac- sería un nombre personal, en territorio vascón aparece el nombre femenino Araca en una estela votiva de Eslava que reza  Peremustae deo magno Araca Marcella pro salute sua et suorum, lo que se traduce en una petición de salud para ella y los suyos al gran dios Peremusta. Un Aracus también está documentado (Rohlfs, Stud. 55), y en Álava tenemos el toónimo Araka (monte). A su vez -illum podría relacionarse con ilu/ilur/ilun que parece significar ‘ciudad’: Ilu(n)berri (Lumbier), Ilurcis, Pompelonenses donde -elon- podría ser adaptación de ilun, etc. Hay auteres, en fin, que han sugerido que los astures podrían haber hablado una lengua afín a la vascónica, como Xaverio Ballester  en Sobre el origen anindoeuropeo de los ástures y maragatos.
 
Todo esto es bastante especulativo, pero me recuerda una propuesta del erudito pamplonés Arturo Campión que proponía una etimología para Arakil a partir de Arac-ili, la ciudad de Araco. Sabemos que en el valle de Sakana hubo un gran poblado vascón, del que quedan vestigios arqueoógicos en Bakaiku. pero evidentemente no sabemos cual fue su nombre ni si pudo transmitir su nombre a los Aracelitanos o a Arakil. En cualquier caso para esta etimología se opone la misma dificultad fonética que Salaberri expone para Araceli: “En cuanto a la evolución del nombre, parece que, si partimos de Araceli, de mantenerse la vocal final, habría salido algo como *Arakeri, *Arakiri (con asimilación vocálica), y, por lo tanto, habrá que pensar, con Mitxelena (vide supra), que, aunque habitualmente las vocales finales se hayan conservado en euskera, este caso es excepcional, ya que la –i se habría perdido hace tiempo, antes de los primeros testimonios medievales, de tal manera que la lateral final se entendió como fortis por la posición que ocupaba y no se convirtió en tap”.
 
Para finalizar querría puntualizar algunas afimaciones vertidas en la base de datos EODA de Euskaltzaindia sobre Araciel. Por ejemplo no existe en Corella ninguna ermita que se llame Virgen de Araciel como se recoge en ella. Y al comentar el nombre de persona Arazeli dice: “Araceli (es) Del latín Aracoeli ('altar del cielo'). Santa María de Araceli está ubicada en la cima del Capitolio romano, en el lugar del templo de Júpiter. El nombre designa a menudo lugares situados en la cumbre de ciertas montañas, seguramente porque sustituyó cultos anteriores. Es probable que Araciel, advocación mariana de Corella (Nafarroa/Navarra), sea fruto de la evolución de este nombre”.
 
El nombre de Araciel no tiene nada que que ver con la “advocación mariana” de Araceli. La basílica de Santa María de Aracoeli en Roma fue rebautizada así en el siglo XIV, a España llegó la "devoción" aracelitana en 1562, cuando llegó a Lucena (Córdoba) una réplica de la imagen romana de la Virgen. En Corella “una talla de Nuestra Señora de Araceli apareció en 1674 bajo la ermita de Santa Lucía en el término de Araciel”, que presidió desde 1724 la capilla del convento de religiosas de la orden de los carmelitas que había empezado a construirse en las últimas décadas del siglo XVII”. Parece ser que en aquellos siglos a las fake news de las llamaba milagros. Aplicando un mínimo de racionalidad ya se ve que el comentario de EODA es incorrecto, por no decir absurdo.
 
También se le va el santo al cielo a Mikel Belasko cuando en su Diccionario de los montes y ríos de Navarra, al mencinar el Río Araciel dice: “ARACIEL, RÍO. Corella. // Significado. Toma el nombre del antiguo despoblado de Araciel, con iglesia dedicada a Santa Lucía, y donde afloran vestigios de la época de la romanización. Se ha intentado identificar este nombre con los araquelitani de Plinio, pero sin fortuna ya que se admite que éstos hacen referencia al actual Arakil. En todo caso, sí sería fonéticamente posible remontarse a Ara Caeli 'Altar del Cielo'”. Ya hemos visto que no parece posible si tenemos en cuenta el nombre medieval documentado Arançiel.
 





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