El nombre de Araciel recorre las páginas de los libros de Historia como un fantasma por los desvanes y los pasillos de un castillo escocés en una novela gótica, Sin el fantasma la trama se desvanece, el relato pierde el punch, la historia decae. pero un fantasma no es más que un fantasma, aunque lleve siglos deambulando por los pasillos y las alcobas del viejo castillo, y aunque la historiografía española se parezca muchas veces demasiado a una novela gótica.
1.- “Asturius, dux utriusque militiae [general de los dos ejércitos (infantería y caballería), máxima graduación del ejército romano], es enviado a las Hispanias y masacra multitud de bagaudas en la Tarraconense” [año 441]
2.- “A Asturius, jefe de las dos milicias, le sucede su yerno Merobaudes, de noble nacimiento, que igualó a los antiguos por el mérito de su elocuencia, y sobre todo por su obra poética; sus estatuas son testimonio de ello. Durante su breve mandato quebrantó [en el 443] la insolencia de los bagaudas aracelitanos [Aracellitanorum]. Muy pronto, a causa de la envidia apremiante de algunos fue llamado a Roma por orden imperial”
3.- [En el 449] “Basilio, para demostrar su extraordinaria audacia, tras haber agrupado a los bagaudas, mata a unos federados en la iglesia de Tarazona. León, obispo de esta iglesia, murió allí herido por las gentes de Basilio”
4.- “Requiario, habiéndose dirigido en el mes de Julio al encuentro de su suegro Teodorico, a su regreso, acompañado por Basilio saquea la región de Zaragoza. Invadió de pronto por sorpresa la ciudad de Lérida y no fue pequeño el número de cautivos que se llevó de allí”
5.- [En el 454] “Federico, hermano del rey Teodorico, aniquila en nombre de Roma a los bagaudas de la Tarraconense”.
(Versión de Armando Besga Marroquín en Domuit Vascones. El País Vasco durante la época de los reinos germánicos. La era de la independencia (siglos V-VIII), Bilbao, 2001. Colección Okoriko. Ejemplar nº 030).
Ya tenemos aquí a los aracelitanos. Veamos dónde ubica una parte de la historiografía actual a estos bagaudas aracelitanos del siglo V. Tomamos como ejemplo un artículo de Francisco Javier Sanz Huesma, historiador aragonés especializado en Historia Antigua, “Merobaudes en Hispania (443 d. C.)”.
“En el año 443 Aecio envió a Hispania, concretamente a la provincia Tarraconense, al magister millitum per Gallias Merobaudes. Allí relevó a Asturio, su suegro, en el mando del ejército que estaba combatiendo a los bagaudas en el valle medio del Ebro. Al poco, en la localidad navarra de Araciel, descampado cercano a Corella, Merobaudes frangit insolentiam Bacaudarum…”
Sanz Huesma no es el único historiador que propone esta ubicación, aunque curiosamente es la propuesta casi unánimamente aceptada por los historiadores aragoneses, aunque no sólo por ellos, pero hay otros que la rechazan y otros que dudan de ella. Pero ¿cuál es la primera aparición del nombre de Araciel en este contexto?
La pista nos la da un obra importante de la Ilustración española, la BIBLIOTECA HISPANA ANTIGUA magna obra bibliográfica editada en Roma en 1696, cuyo autor fue el erudito Nicolás Antonio, que fue reeditada en 1788 por Francisco Pérez Bayer, quien añadió un prólogo, un compendio de la vida del autor y algunas notas.
En el Tomo I, página 253, Nicolás Antonio relata la noticia de Hidacio sobre Merobaudes:
“Por el contrario, este Merobaudes más joven fue reemplazado como dice Idacio, por Asturio, general en jefe de los dos ejércitos y suegro suyo, en el año CDXLII esto es, en el año tercero de la olimpiada de CCCV. Este, <<al poco tiempo de su mandato (como se lee en el mismo Idacio un poco después) aplastó la arrogancia de los aracelitanos bagaudados. Después, acosado por la envidia de no pocos, se le obligó a volver a Roma en virtud de un mandato sagrado>>. En mi opinión, volvió desde España donde estaba combatiendo a los sublevados, puesto que aquel era el nombre de estos rebeldes y el de <<bagauda>> o <<bacauda>> el de la rebelión, como puede verse en algunos eruditos (I). Efectivamente, poco antes Idacio había afirmado que el mismo Asturio, a su llegada a España, mató una gran multitud de bagaudas”.
Francisco Pérez Bayer escribe la siguiente nota:
“Según Jerónimo Zurita (Véase Not. Ad Itin. Aug. Ab Asturica Burdigal.), los aracelitanos son probablemente los habitantes del actual pueblo de Navarra llamado Araciel, situado entre Corella y Alfaro. Para Cellarius (II, Sect. 3. núm. 62), y de acuerdo con Oihenart (II, ii), son los de Huarte Araquil, situado a cinco o seis leguas al Oeste de Pamplona, cuyos habitantes, dice, fueron llamados por Plinio arocelitanos. Según el testimonio de Orosio (VIII. 25) el nombre de Bagaudas o Bacaudas se aplicó en un principio en la Galia a los agricultores sediciosos y alborotadores. De las regiones del norte de Francia pasó a Vasconia significándose con él todo tipo de sediciones, rebeliones y latrocinios. Bochart (Geograf. I. 42), como casi a todos los vocablos, le asigna un origen hebreo. De la raíz ***** Boguedím que significa pérfido.
Posteriormente en el siglo VII se suavizó esta significación peyorativa hasta llegar a convertirse en nombre propio de personas, principalmente en las regiones des sur de España. Y así, en el octavo concilio de Toledo, del año 653, intervino y firmó sus actas Bacauda, obispo Egabrense (de Cabra, ciudad de Andalucía), del que se conserva en dicha ciudad un valioso testimonio conmemorativo de la Dedicación de la basílica de Santa María. Es una inscripción en una piedra cuadrangular, grabada por los cuatro lados que yo examiné y copié. Se encuentra en el diario de mi viaje por la Bética”.
En este texto tenemos ya datada la controversia entre los que ubican a los aracelitanos en Araciel o en Arakil (la conjunción “o” tiene en este caso un valor excluyente). A este lado del ring Jerónimo Zurita (1512-1580), secretario de la Inquisición y cronista oficial del Reino de Aragón, y en el otro rincón el filólogo e historiador alemán Christoph Keller / Cellarius, (1638-1707) , junto a Arnaut Ohienart, (1592-1668), abogado, historiador y poeta “francés”, autor de la obra Notitia utriusque Vasconiae, tum Ibericae, tum Aquitanicae (París, 1638), obra que todavía no conoce una edición crítica en las lenguas del país, lo que demuestra la mediocridad intelectual de los vasconavarros del presente.
Para los interesados pongo aquí lo que escribió Cellarius:
“Praeter Iturissam & Pompelonem Ptolemaeus in mediterraneis Vasconum seribit laccam, Graccurim, Calagorinam, Cascantum, Ergauiam, Alauonam & alia obscuriora, quibus Aracaelis Antonini addenda, a qua, quod proxima Cantabris & Autrigonibus fuit, initium enarrationis faciemus. Aracaelis Antonini a Pompelone quinque vel sex leucis in solis occasum recedit, nunc Huarte Araquil: quos Arocelitanos Plinii esse lib. III cap. III non est quod dubitemus, & consentit nobiscum Oihenartus lib. II cap. II extremo”. En Notitia Orbis Antiqui siue Geographia Plenior : ab Ortu Rerumpublicarum ad Constantinorum tempora Orbis terrarum faciens declarans T. 1, pág. 89
Como vamos viendo los aracelitanos del siglo V no eran nuevos en los libros de la Historia. Primeramente los cita el autor latino Plinio en su obra Naturalis Historia, III, 24, Al enumera los 55 pueblos del convento jurídico cesaraugustano los categoriza según el estaturo jurídico de cada comunidad cívica:
“Caesaraugusta colonia inmunis, amne Hibero adfusa, ubi oppidum antea uocabatur Salduba, regionis Edetaniae, recipit populos LV:
ex his ciuium Romanorum Bilbilitanos, Celcenses ex colonia, Calagurritanos qui Nasici cognominantur, Ilerdenses Surdaonum gentis, iuxta quos Sicoris fluuius, Oscenses regionis Suessetaniae, Turiassonenses;
Latinorum ueterum Cascantenses, Ergauicenses, Graccurritanos, Leonicenses, Osicerdenses;
Foederatos Tarracenses;
Stipendiarios Arcobrigenses, Andelonenses, Aracelitanos, Bursaonenses, Calagurritanos qui Fibularenses cognominantur, Complutenses, Carenses, Cincienses, Cortonenses, Damanitanos, Ispallenses, Ilursenses, Iluberitanos, Iacetanos, Libienses, Pompelonenses, Segienses.
De este listado administrativo no podemos deducir la ubicación de las diferentes civitates, pero muchas de ellas son conocidas por otras fuentes o por investigaciones arqueológicas. En todo caso si que se puede deducir que a los aracelitanos no los podemos ubicar en el despoblado de Araciel, puesto que se situarían entre Cascantenses y Graccurritanos, dos civitates privilegiadas de derecho latino relativamente cercanas -la distancia entre Cascante y Alfaro es de aproximadamente 16 kilómetros-.
Es en este valle donde debemos pues situar, atendiendo a las fuentes, a los aracelitanos de Plinio y también a los bagaudas aracelitanos del siglo V. La literatura sobre esta cuestión es muy abundante, y dejaremos para una próxima entrada del blog una revisión más extensa, pero digamos que la situación de los bagaudas aracelitanos en la Sakana tiene argumentos de peso que han sido expuestos por autores como Mikel Pozo Flores en su tesis doctoral Vasconia y los vascones de la crisis del Imperio romano a la llegada del Islam (siglos V-VIII). Evolución sociopolítica y génesis de la gens effera. Es importante la descripción que hace de la sociedad romana y vascona en el siglo V, apoyándose en estudios anteriores de hostoriadores como Javier Arce y Juan José Larrea.
Hay que entender por otra parte que la mención de Hidacio a los bagaudas puede ser calificada como un “exceso de erudición”. El término bagauda se aplicó por primera vez a una revuelta que se produjo en el siglo III en la región de la Galia llamada Armórica, y que fue aplastada por el emperador Maximiniano en el año 285. Aquella revuelta liderada por los aristócratas Amando y Heliano tuvo una base popular y campesina que llamó la atención de la sociedad romana. El nombre bagauda es una palabra del idioma galo que al parecer todavía se hablaba en aquella región y que significa “guerrero, soldado”, y con el que se denominaban a sí mismos los insurgentes. Los escritores que trataron aquellos hechos popularizaron aquel nombre y la imagen de los campesinos armados. Así Mamertino en un Panegírico dedicado a Maximiniano dice: 4.3 “¿Acaso aquel mal semejante a los monstruos biformes no estuvo en estas misma tierras, el cual ignoro, César, si fue reprimido más por tu fuerza o mitigado por tu clemencia, cuando los agricultores ignorantes habían pretendido los trajes militares, cuando el arador imitó al soldado de infantería, cuando el pastor al soldado de caballería (cum arator peditem, cum pastor equitem), cuando el campesino, devastador de sus cultivos, imitó al enemigo bárbaro?”
Estas ideas y estas imágenes fueron retomadas por los escritores del siglo V, especialmente por retóricos cristianos como Salviano de Marsella para describir los conflictos político-militares y sociales que acompañaron el colapso del Imperio Romano de Occidente, de ahí que el nombre de bagaudas se aplicara a diversas crisis que se sucedieron en las Galias y que Hidacio también utilizó para Hispania. Hidacio conoció el valle de Sakana por donde transcurría el Iter XXXIV, cuando encabezó una embajada en solicitud de ayuda contra los suevos en el año 431, y conoció a las tropas de rusticani que vigilaban la vía y la mansio situada en la parte más estrecha del valle, que recordémoslo está situado entre las sierras de Aralar y Urbasa, y ver a aquellos pastores armados a caballo le trajo probablemente a la cabeza las palabras de Mamertino.
Por otra parte la interpretación que hace Sanz Huesma (ver cita supra) es un invento y la que hacen otros basándose únicamente en la noticia del ataque dirigido contra el obispo de Tarazona es absurda. Un jefe de reconocido prestigio llamado Basilio habiendo reunido a los bagaudas (congregatis bacaudis) mató a los federados que se encontraban con el obispo León en la Iglesia de Turiaso y éste, habiendo sido herido murió allí mismo. Los federados eran seguramente tropas visigodas mercenarias, ¿hubieran dejado agruparse a otras tropas en el mismo territorio dominado por el obispo de Tarazona? No es creíble. ¿Y por qué íban a reunirse en Araciel que no sería sino una simple villa o un pequeño vicus a una legua de una ciudad como Gracurris? Si se conoce el terreno y la historia la interpretación más segura del congregatis bacaudis del texto es que esta acción se gestó a la orilla izquierda del Ebro y que las tropas de Basilio cruzaron el Ebro por el vado de Muscaria cogiendo así por sorpresa a las tropas mercenarias del obispo León. La propia expresión sugiere que aquellos que acompañaron a Basilio procedían de distintos lugares, incluídos los aracelitanos, y quizás andelonenses, iluberritanos, “salacencos”, “roncaleses”, etc., que formaban una fuerza suficientemente nutrida para enfrentarse a las tropas federadas.
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| Pilards gaulois. Cuadro de Evarista Vital (Wikipedia) |
En realidad la única lógica a la que se atienen aquellas interpretaciones es la homofonía entre Araceli y Araciel. Pero ni siquiera esto es cierto.
El nombre de Araciel no aparece hasta el siglo XIV en la documentación medieval. El primer documento en que aparece esta población conquistada a la par que el distrito de Tudela al que pertenecía en el año 1119 por el rey Alfonso I llamado el Batallador, es el fuero que este monarca otorgó a los habitantes de Arançiel. Este documento es el número 198 de la Colección Diplomática de Alfonso I de Aragón y Pamplona (1104-1134), preparada por José Ángel Lema Pueyo y editada en Donostia en 1990 por Eusko Ikaskuntza.
Alfonso I concede el fuero de Cornago a los pobladores de Araciel,dándoles los mismos términos que en tiempo de los moros.
"In nomine Domini nostri Ihesu Christi. Ego quidem Aldefonsus, Dei gratia rex, facio hanc cartam donationis uobis totos populatores in Arançiel uel in antea uenistis populare"
El nombre se repite en el escatocolo del mismo documento con una ligera variante, añadiendole una -e paragógica
Este documento se puede encontrar en otras publicaciones anteriores como en L. Javier Fortun, "Colección de Fueros menores de Navarra y otros privilegios locales", doc. 12, Revista Principe de Viana, nº 165, Pamplona, 1982.
El paso Aranciel > Araciel con pérdida de la nasal no es un fegómeno extraño. Lo documentamos por ejemplo en el cambio del latín defensa al castellano dehesa, del castellano ponzoña a euskera pozoia, y en toponimia la localidad de Arresa en Huesca tiene su primera documentación como Arrensa. Más cercano tenemos el paraje de Cascante documentado Munchiel en 1263 y Muchel en 1353 y siguientes (EODA). La causa puede ser la adaptación a la manera de hablar de los nuevos pobladores navarros, o quizás una resemantización como ocurrió con otros topónimos.
Puesto que debemos tener en consideració la consonante nasal como etimológica, para analizar el nombre Aranciel lo podemos poner en relación con otros topónimos peninsulares:
Aranz. Ermita (El Sotillo, Guadalajara)
Aranza. Aldea del municipio de Baralla (Lugo)
Aranza. Lugar de Soutomaior (Pontevedra)
Arancedi / Arantzedi En Navarra, topónimo euskérico, de arantze 'espino', el mismo étimo que otros topónimos como Arantzazu (Gipuzkoa), etc.
Arancedo. Aldea del municipio de El Franco (Asturias). Con un sufijo abundancial -edo similar al de Robledo o Salcedo.
Arancillo. Topónimo de Segovia
Aranzuelo. El río Aranzuelo es un afluente del río Arandilla y este lo es del río Duero. (Burgos)
Aranjuez. Municipio de la provincia de Madrid. Aparece como Aranz, Aranzuel, etc., en textos medievales. Precisamente de Aranz proviene el gentilicio arancetano, creado a finales del siglo XX.
Aranzueque. Municipio de la provincia de Guadalajara.
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| Cerro sobre el que se erigía el castillo de Araciel |
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| Ubicación de Araciel junto a la calzada romana y el río Alhama |
Decía Mitxelena en el trabajo citado por Salaberri: “Araciel, despoblado de Corella a comparar quizá con Araquil”. Este era el sentir de muchos abertzales de las primeras décadas del siglo XX, entre ellos el maestro y periodista corellano Diego Pascual Eraso que firmaba sus artículos en el periódico Euzkadi con el seudónimo Lucio de Arakil. Y Mitxelena tenía razón, sobre todo en su quizá. Pero poco más podemos tener por seguro.
Junto a los nombres antiguos que hemos estado mostrando, junto a estas tres documentaciones de [Arakeli], aparece asiduamente el nombre de Aracilus o Aracilum. Parece ser que esta identificación parte de un trabajo de la profesora María Jesús Pérex Agorreta publicada en 1990 con el título En torno a la localizacion de Aracilus (Navarra): “A la hora de estudiar este topónimo nos encontramos con la existencia de. al menos. tres localidades en el Valle del Ebro que responden a ese nombre. De oeste a este serían Aracelium (actual Aradíllos. cerca de luliobriga, Aracaeli (actual Huarte-Araquíl) y Araciel (despoblado junto a Corella)”. Este artículo tiene también el mérito de haber difundido ampliamente el relato sobre el fantasma de Araciel que ya hemos tratado. Aquí entra también en la ecuación otra incógnita, Aracelium. Esta es una de las variantes del nombre de un oppidum astur-cántabro que aparece en la obra del autor latino Floro, Epítome de la historia de Tito Livio. quien al narrar las llamadas guerras cántabras menciona un episodio que se consigna en torno al año 25 ane:
"Tertio Aracillum oppidum magna vi repugnat; captum (est) tamen". Por tercera vez la ciudad de Aracillum (léase Arakilun) resistió con gran firmeza; con todo, fue capturada.











