2020/05/06

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA TORRECILLA


Hace 25 años, el 18 mayo de 1995, tuvo lugar en Corella un descubrimiento arqueológico de suma importancia. Incompresiblemente, el Ayuntamiento de Corella había autorizado la extracción de gravas para las obras de construcción del puente de los Cuatro Caminos sobre la carretera de Pamplona a Soria, en un lugar cuyo valor arqueológico era de sobra conocido. Cuando la pala excavadora empezó a destrozar los vestigios milenarios de una antigua población “corellana”, solo el celo de un empleado municipal, Eugenio Alduán Ochoa, consiguió detener aquella destrucción de nuestro patrimonio cultural.

La noticia se extendió rápidamente, despertando la curiosidad de todos los corellanos. Diario de Navarra publicó unos días después un artículo dando cuenta del descubrimiento bajo el titular “Habitáculo funerario de la época romana descubierto en Corella”. Además de informar del hallazgo de un recinto funerario, daba cuenta de algunos antecedentes: “[Estas tumbas] podrían pertenecer al antiguo poblado romano de La Torrecilla establecido entre los siglos I al IV. Precisamente en la última excavación que se hizo en 1954, se obtuvieron restos de cerámica, bronces y monedas de esta época, algunos de los cuales forman parte de la colección arqueológica de la Fundación Arrese”.

Nunca sabremos cuánto se destruyó ni su importancia, pero lo que se salvó resultó ser una joya arqueológica. Tras una primera estimación de los técnicos del Gobierno de Navarra se decidió realizar una excavación de urgencia que fue dirigida por el arqueólogo tudelano Juan José Bienes. Esta excavación se realizó entre el 5 y el 27 de Junio y la sucinta memoria de aquel trabajo se publicó al año siguiente en la revista Trabajos de Arqueología Navarra. La excavación comenzó por la estructura más importante que resultó ser la cripta, excavada en la grava, de un edificio funerario romano, fechable en los siglos IV-V. Está construído en ladrillo, y es de planta rectangular en el exterior y polilobular en el interior, dentro se sitúan cuatro sepulturas que conservaban restos humanos, con escasos ajuares (tres anillos–sello de cobre y un par de pendientes). No aparecieron indicios cristianos. El edificio fue reutilizado en épocas posteriores, siendo utilizado como vivienda en época islámica, al menos hasta el siglo X. En el exterior se descubrieron una gran cantidad de enterramientos en fosa, la mayoría de los cuales quedaron sin excavar. Algunos al parecer correspondían al ocupamiento del enclave en época medieval. También se constató la cimentación de un edificio, del que resultó muy difícil precisar su función. Si quieres leer el artículo de Juanjo Bienes, memoria de la excavación de urgencia realizada, clica aquí.

El descubrimiento de este mausoleo tardorromano en lo que ya para entonces se conocía como “la necrópolis de la villa romana de La Torrecilla de Corella”, revalorizó este enclave arqueológico y en 1997 la institución Principe de Viana inició el proceso para que el Mausoleo y su entorno fueran declarados Bien de Interés Cultural. En base al informe de dicha Institución se incoó el expediente preceptivo (Orden Foral 134/1997, de 21 de abril, publicada en el BON nº 59 del 16 de mayo de aquel año).


Por Decreto Foral 115/1999 de 19 de abril, el Gobierno de Navarra declaraba Bien de interés Cultural (B.I.C.) la Zona Arqueológica del Mausoleo de La Torrecilla. Esta es la figura superior de protección de nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Los yacimientos incoados o los ya declarados B.I.C. cuentan con un grado 1 de protección, aplicable a yacimientos de valor excepcional y especial interés.

En las áreas a las que se asigna este grado únicamente se permiten actividades de índole arqueológica o patrimonial quedando prohibido cualquier otro uso o tipo de actividad agrícola, industrial, urbanística, de extacción de áridos o realización de infraestructuras, excepto los destinadosa la protección, difusión y estudio del propio yacimiento.

Esta actuación del Gobierno de Navarra ya nos está dando cuenta de la importancia de este yacimiento arqueológico. En nuestra comarca sólo encontramos con esta categoría, además de La Torrecilla, el Castillo y monte de Santa Bárbara en Tudela, la Zona Arqueológica de el Alto de la Cruz en Cortes y la Necrópolis El Castillo en Castejón.

Aún así la Zona arqueológica del Mausoleo sufrió un fuerte impacto con la construcción de la Variante de Corella en el año 2009. Según la información de Diario de Navarra (DN 26 agosto 2009, p. 22) la destrucción de una parte del entorno arqueológico del Mausoleo fue paliada con trabajos arqueológicos que duraron dos meses y medio. Según esta información firmada por Jesús Manrique, “los restos, fundamentalmente esqueletos humanos, muros, pozos y alguna cerámica, fueron estudiados y retirados por Príncipe de Viana”. No se ha publicado ninguna memoria de dicha intervención.

Trabajos arqueológicos en 2009. Fuente: Diario de Navarra

Posteriormente, en 2019 se procedió a la renovación de un tramo de la antigua línea de ferrocarril Soria-Castejón, para adaptarlo como tramo de pruebas, que ha incidido también en la zona incluída en la Declaración de Bien de Interés Cultural, pero no se ha informado de ninguna acción preventiva. El ferrocarril fue otra de las infraestructuras que afectaron al yacimiento en los años de construcción de la línea férrea. Se cuenta que los trabajadores, cuando estaban abriendo las trincheras de la nueva línea en esta zona, encontraban vasijas completamente intactas que estrellaban contra el suelo con la esperanza de encontrar algún tesoro.

Además de las carreteras y el “camino de hierro”, la construcción de la subestación eléctrica (STR CORELLA de Iberdrola) y de una granja avícola en los años 60 han destruído gran parte del yacimiento, habiendo quedado desfigurado el paisaje primitivo. También ha sido severamente expoliado. Los que ya vamos siendo más jóvenes de espíritu recordamos los numerosos detectores de metales que han “barrido” este término. Hoy día incluso los restos del Mausoleo se encuentran prácticamente abandonados y sólo tiene un difícil acceso desde la variante.

Pero este enclave de la Torrecilla  estuvo habitado durante miles de años. Desde un punto de vista ecológico este lugar tiene unas condiciones muy apropiadas para el hábitat humano en la Antigüedad: Está situado en una terraza fluvial sobre el Alhama, protegido de las posibles inundaciones de un río de caudal irregular. Es un lugar bien provisto de agua por las surgencias de los manantiales de Balbiné y la Fuente de Santa Ana. Ha tenido siempre un acceso fácil a la vega, cuyo vestigio es el Camino a Cascante que todavía podemos ver. Dispone de amplias llanuras apropiadas para la ganadería y terrenos en la vega para la agricultura. No es extraño pues que podamos datar los primeros habitantes de este entorno en al menos hace 4000 o 5000 años, según los vestigios de los que disponemos.

La importancia arqueológica de este lugar ya era conocida a principios del siglo XX. Julio Altadill, historiador y vicepresidente de la Comisión de Monumentos Históricos de Navarra, en su libro De re geographica-histórica. Vías y vestigios romanos en Navarra, publicado en 1923, fruto de 15 años de intenso trabajo, al hablar de Corella recoge la noticia de haberse hallado ”pozos y grutas o cuevas artificiales, arqueadas con bóvedas de ladrillo muy bien trabajadas, en las cuales se han encontrado anforitas y otros recipientes íntegros, como también varios materiales de alfarería para construcción, siendo muy notables unas tejas especiales de barro cocido con toda perfección, de 50 por 40 centímetros, planas pero provistas de unos rebordes y apéndices muy ingeniosamente dispuestos para la sujeción en el tejado y para el vertido de aguas, procediendo todo ello del término de la Torrecilla”.

Imagen de Google Earth


Pero fue en la posguerra cuando se realizaron dos campañas de excavación, en los años 1941 y 1946, por iniciativa de José Luis Arrese, autoproclamado Comisario Local de Excavaciones de Corella, junto a los arqueólogos Julio Martínez Santa Olalla y José Maná, que abarcaron todo el término municipal, sobre todo en Mélida y la Torrecilla. Posteriormente en 1954 se llevó a cabo otra excavación bajo la dirección de Mª Ángeles Mezquiriz en el término de la Torrecilla, centrada casi exclusivamente en los hallazgos de Terra Sigillata que era el tema de la tesis doctoral de la posteriormente directora del Museo de Navarra.
Como los hallazgos de aquellas excavaciones así como los de las “innumerables prospecciones” realizadas por el propio J. L. Arrese se hayan en poder de la Fundación Arrese, en las Salas de Arqueología de la Casa-Museo Arrese, también declarada Bien de Interés Cultural, en el año 1993, seguiré el Catálogo de la Colección de Arqueología de la Fundación Arrese, editado el año 1978, para trazar a grandes rasgos el devenir histórico del enclave que hoy conocemos como La Torrecilla.

En la Vitrina nº 4 (pp. 29-34) que el Catálogo designa como “Del Paleolítico corellano” se encuentran expuestas 15 piezas líticas encontradas en el término de la Torrecilla y 22 piezas líticas halladas en el Yeco de Balbiné. No se ofrece descripción de estas piezas. En la bibliografía sobre el tema se considera que el Yeco de Balbiné es un yacimiento al aire libre en el que se recogieron restos líticos del Eneolítico-Bronce, lo que nos podría llevar a una datación de 2.500 años a.E. A pesar de la escasez de restos el dato es importante porque demuestra una continuidad del hábitat durante unos 4.000 años. Es también un indicio de que en este lugar, donde en menos de 250 metros se han encontrado desde silex del Neolítico hasta cerámica medieval, incluyendo además Terra Sigillata y cerámica tipo Clunia de época romana, materiales de época visigótica y cerámica vidriada de época islámica, nos encontramos ante la perduración de un poblado prehistórico, que se convertiría en un vicus, pequeña aldea rural, en época romana, junto al que se construyó una uilla, quizás ya en época tardoantigua, y que fue evolucionando a través de los tiempos hasta probablemente la época moderna.

Aunque la arqueología debería refrendar nuestra hipótesis, el nombre de la Torrecilla procece de haber estado aquí una de las dos torres de vigilancia de las que la documentación medieval nos da cuenta.  Sabemos que completando el sistema defensivo del Castillo de Corella, situadas en lugares estratégicos y a una cierta distancia de la villa existían dos torres que ejercían labores de vigilancia y apoyo. Sabemos incluso el nombre de los alcaides que las guardaban en 1290, Aznar Yenéguiz y Fortún Yenéguiz. Muy probablemente uno de ellos era el alcaide de la Torrecilla, que no sabemos cómo se llamaría entonces.

Torre medieval. Dibujo de Ángel Elvira


Por los restos encontrados parece ser que el gran momento del poblado de la Torrecilla fue la época romana. Desde la fundación de Gracurris (localizada en la actual Alfaro) en el año 179 a.E. por el general romano Tiberio Sempronio Graco, el pequeño poblado de la Torrecilla quedó ubicado en el ager, en el territorio rural de aquella civitas, que promovida a municipio desde inicios de nuestra era conoció un gran desarrollo económico propiciado también por encontrarse a la vera de la gran “autopista” romana, la calzada que iba de Tarraco (Tarragona) a Asturica (Astorga), que nos ha dejado el fósil toponímico de La Calzada o “camino de los romanos”. Desde Gracurris partiría también una calzada secundaria que por la derecha del rio Alhama llegaría hasta Augustobriga (Muro de Agreda) y Numancia (Garray), antecedente del Camino Real de Pamplona a Soria.

Continuando con los restos de época romana en La Torrecilla, el Catálogo de la Fundación Arrese al presentar la Vitrina nº 6 (pp. 36-61) dedicada exclusivamente a “Terra Sigillata en Corella” menciona que este tipo de cerámica abunda en toda la comarca corellana y sobre todo en el término de la Torrecilla. Esta colección presenta piezas restauradas y fragmentos que abarcan una cronología desde el siglo I hasta el siglo IV. En el catálogo no se especifica la procedencia de todas las piezas, pero como este tipo de cerámica fue estudiado por Mª Ángeles Mezquiriz, en sus obras da cuenta de las procedentes de las excavaciones de 1954 en la Torrecilla. En el Catálogo se destacan una anforilla completa encontrada en el terraplen del ferrocarril por Bernardo Catalán, y un vaso de muy original molduración, compuesta de rosetas, columnas y ramas enguirnaldadas, datada entre los siglos III y IV. Si quieres leer el artículo de M. A. Mezquiriz “Aportaciones al conocimiento de la Sigillata Hispánica” clica aquí.

En la Vitrina nº 11 se agrupan materiales de diversas épocas. El grupo 2º (pp. 86 y 96-102) lo componen en su mayor parte materiales procedentes de la excavación de 1954. Se trata de un conjunto de astas votivas y varios conjuntos de cerámica de “tipo Clunia”. Esta cerámica, de tradición indígena, se data en los siglos II y III, y es exclusiva en Corella de este yacimiento. Está distribuida en dos bandejas, una con 23 piezas de cerámica rojo-pálida profusamente decorada en trazos negros hechos a pincel, y otra con treinta piezas decoradas a trazos lisos, más seis piezas sueltas heterogéneas, una de ellas decorada con formas similares a las que se ven en los vasos ibéricos de la cuenca del Ebro.

Las astas votivas están descritas como “conjunto de 4 astas de chivo de probable origen votivo como advocación a los Dioses Lares quizás en rogativa ganadera de la abundancia” y se explica que se encontró en el estrato de la cerámica de “tipo Clunia” un abundante conjunto de astas de chivo de probable origen ritual. Dice el autor del Catálogo: “Fueron halladas en gran cantidad, aunque solo se recogieron y se guardaron en esta vitrina cuatro de ellas. El hallazgo hizo suponer en un principio que estábamos en un cementerio ibero-romano, pero luego fue abandonada la idea porque nada o casi nada se encontró que pudiera afianzar este supuesto; escasos restos humanos de origen óseo (demasiados pocos para tratarse de un cementerio), ninguna urna cineraria ni tégulas protectoras ni lacrimarios, ni menos aún inscripciones funerarias, o simplemente alusivas”. Y busca su explicación como “amuletos del Lar campesino o entre las ofrendas impetratorias de la abundancia ganadera”. Ciertamente este hallazgo es singular y no he encontrado paralelos en la bibliografía arqueológica consultada, aunque los sacrificios de animales, caprinos entre otros, están atestiguados tanto en los rituales indígenas como en los romanos. Quizás una excavación más eficiente que la que se realizaba en aquellos años nos hubiera dado más pistas sobre su significado.

En esta misma vitrina, en el Grupo 3º (pp. 102-104), se reúnen unos pocos fragmentos de cerámica, algunos hallados en la Torrecilla, que el autor asigna a la etapa del Bronce II Mediteráneo (1500-1200 a. E) y a la cultura del Argar. Como toda la colección arqueológica, esto debería ser revisado por arqueólogos especialistas.

Todavía a época romana pertenecen varias piezas sueltas ubicadas en la Sala 4ª (pp. 119-124). Las halladas en la Torrecilla son la nº 2, Fuste de columna romana, que se encontró intacta algo más abajo del lugar donde se halló la Terra Sigillata, pero que se rompió, según el autor del Catálogo, por “el proverbial descuido de los peones”. Se discute la posibilidad de que se tratara de un miliario; la nº3, Tégula romana hallada en el paraje de Santa Ana, cercano a la Torrecilla. Buen estado de conservación. Es similar a la descrita por Julio Altadill, si no es la misma; la nº 6, Rueda de molino, labrada en arenisca del país. Posiblemente de origen Ibero o al menos correspondiente a la primera etapa de su romanización. Fue hallada por Benito Pérez Atienza, en las cercanías del terraplén abierto por el ferrocarril; Vitrina nº 15, nº 7, Gran plato-escudilla romano de barro blancuzco. Muy restaurado; nº 12, Conjunto de dieciocho fragmentos de vidrio romano, proceden de la Torrecilla y de otros lugares del término municipal.

Algunos datos más sobre hallazgos de época romana en la Torrecilla los da J. L. Arrese en su libro “Notas para una historia breve de la antigüedad local”, pp. 1163-1164. Cito textualmente: “Es indiscutible que en la Torrecilla (torre que existió hasta bien entrada la edad moderna) hubo un poblado romano; allí se han encontrado infinidad de restos de Terra sigilata, bien bonitos por cierto, un molino, un horno de calcinar, una columna y algunas monedas; y cuando se hizo la trinchera del ferrocarril aparecieron en ese lugar sepulturas romanas, ánforas y tégulas en abundancia. Poca duda hay, por lo tanto, de que la Torrecilla fue un baluarte situado para defender la margen derecha del Alhama”.

Además, el Museo de Navarra compró en el periodo 1991-1998 “una copa de plata tardo-antigua procedente de la Torrecilla (Corella)”.

Posteriores a la época romana el Catálogo recoge solamente dos grupos de piezas encontrados en La Torrecilla en las excavaciones de 1954. El primero (Vitrina nº 8, Estante nº2, Bandeja D, p. 71) se compone de 14 fragmentos de cerámica árabe vidriada moldurados en línea. Sus colores van desde el pardo oscuro hasta el siena y el verde oliva. Su datación parece ser tardía. El otro conjunto (Vitrina 11, Grupo 1º, Bandeja 5ª, pp. 91-92) lo forman 12 fragmentos de cerámica medieval toscamente trabajada.

Situación del enclave de La Torrecilla respecto a las ciudades vasconas del Sur del Ebro y de la Calzada Romana









2019/10/25

El barroco corellano: Inquisición, contrabando y tráfico de esclavos


Este fin de semana se celebran en Corella las decimoquintas Jornadas Barrocas. No tengo nada, vaya por delante, contra estos eventos surgidos de las actividades de las Oficinas de Turismo, que en los últimos años van tomando auge en la geografía de nuestro entorno. Suponen, supongo, una promoción turística para las diferentes localidades, se realizan actos culturales que de otra manera no se harían, y si la gente se lo pasa bien, eso es lo más importante, pues estupendo.

Sin embargo tienen una vertiente que no me acaba de convencer y es cierto encasillamiento de la historia de cada localidad en un periodo concreto de su historia, como si la historia de cada localidad pudiera acotarse a una característica o circunstancia exclusiva, pero ni Fitero es sólo su monasterio, ni Cascante es sólo su época romana, ni Corella es sólo su Barroco. Se puede aceptar que es este un mal menor que se podría subsanar con otro tipo de actividades culturales. Entiendo que resulta más sencillo, por ejemplo, explicarle al turista, al visitante, el auge económico de Corella en el siglo XVIII a la vista de los palacios barrocos que todavía se mantienen en pie, que explicarles la importancia que tuvo el castillo de Corella para Navarra, haciendo una visita a la Conejera, que es un espacio hoy degradado aunque fuera en su día el nucleo originario de lo que con los siglos llegaría a ser Ciudad.

Lo que acepto peor es que este tipo de eventos sirvan para falsear la Historia. Parece existir cierta tendencia a blanquear la Historia, a despojarla de sus claroscuros, a esconder a sus verdaderos protagonistas. Esto es lo que he sentido al leer en la prensa las declaraciones de una edil corellana, cuando en la presentación de estas jornadas se le preguntaba qué tiene de especial el Barroco en Corella. La respuesta era "Debemos recordar que durante el año 1711 Felipe V, su familia y la Corte Real fijaron su residencia en Corella debido al posicionamiento de ésta a favor de la dinastía de los borbones en la Guerra de Sucesión; ello tuvo un impacto social, cultural, económico y político importantísimo para la ciudad". Esto es absolutamente falso.

En primer lugar la llegada de Felipe V y su séquito a Corella fue un hecho totalmente fortuito y de ninguna manera fue la causa del desarrollo económico de Corella. En todo caso supuso algún beneficio para algunas familias nobles pero para la mayor parte de la población solo molestias. Corella ya había experimentado un gran auge demográfico y económico durante el siglo XVII: había comprado su título de Ciudad, había comprado su parte en el congozo de Bardenas, había erigido una nueva parroquia, había reconstruído y ampliado la iglesia de San Miguel (financiadas con impuestos sobre los consumos), había sido sede de las Cortes de Navarra, etc...

Desde luego Corella no se posicionó a favor del pretendiente francés en esa guerra llamada de Sucesión, fue la Diputación del Reino por miedo a ver desaparecer sus Fueros como ocurrió en Aragón y Cataluña. El pueblo sólo sufrió calamidades y muchos de los navarros obligados a enrolarse a favor del ejército francés optaron por la deserción. Se pueden hacer todos los teatrillos que queramos, pero estos no deberían ocultarnos la realidad histórica. Si hoy, trescientos años después recordamos y exaltamos aquel hecho es solamente por una elección ideológica. ¿Por qué no se recuerda aquella asamblea de 1429 en que los corellanos y corellanas supervivientes juraron reconstruir su pueblo delante de las ruinas de una Corella arrasada por los ejércitos castellanos? Sin aquella valiente decisión hoy no existiría nuestra Ciudad. ¿Por qué se enaltece la figura de un monarca absolutista, déspota cruel, que simplemente estuvo de paso por nuestra Ciudad? No es difícil de dilucidar.

El Barroco es parte de nuestro patrimonio histórico y arquitectónico, sí, reflejo de un poderío económico del que conviene también conocer las causas y las circunstancias. El Barroco como su pintura, tiene muchos claroscuros.

Casi todos los palacios barrocos son del siglo XVIII, pero desde luego no toda la población de Corella vivía en palacios. Estos los levantaron una élite de nobles y comerciantes ennoblecidos que debieron su fortuna a un hecho definitorio de la historia de Corella, la frontera con Castilla. Si en siglos anteriores la frontera había supuesto la guerra, los conflictos, la destrucción,  en el siglo XVIII  aquella frontera trajo la riqueza a los oligarcas corellanos y a los comerciantes llegados de fuera. ¿Qué hizo aquella época tan especial? Corella era la aduana de la ruta de contrabando más importante de Europa en aquél siglo, que unía Cervera del Río Alhama y Bayona.

Quien quiera profundizar sobre el tema puede leer los trabajos del historiador  de la Universidad de Zaragoza Fco. José Alfaro Peña. Como él dice "en apenas unas décadas algunas personas amasaron inmensas fortunas que repercutieron en el arte, la ostentación, el lujo y como no, en la desigualdad". Desigualdad que quiere decir pobreza y también represión contra los pobres. Porque aquellos comerciantes además de ostentar el poder local contaban con un instrumento que, inventado para imponer la ortodoxia por medio del terror, era al fin y al cabo el medio idóneo para controlar a la población. Manuel Sagaseta de Ilúrdoz, Pedro Nolasco, Miguel de Escudero, Díez de Ulzurrun, los Sesma, los Sanz, aquellos comerciantes ennoblecidos que construyeron palacios barrocos, eran funcionarios (alguaciles y familiares) de la Inquisición, que mantenían el orden por medio de la constricción y la tortura.

También llegaron fortunas desde América, amasadas con la explotación de sus naturales y el expolio de sus riquezas. Y en el caso de una familia que ha dado mucho que hablar, los Aguado, presumiblemente amasada con el tráfico de esclavos

Disfrutemos de estos días de celebración barroca, cómo no, pero dejémonos de blanquear la Historia, nuestra Historia.







¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas? En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces, ¿quién la volvió siempre a construir?
¿En qué casas de la dorada Lima vivían los constructores?
¿A dónde fueron los albañiles la noche en que fue terminada la Muralla China?
La gran Roma está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
¿Es que Bizancio, la tan cantada, sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragaba, los que se hundían, gritaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota fue hundida. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció en la Guerra de los Siete Años
¿Quién venció además de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el banquete de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó los gastos?
Tantas historias.
Tantas preguntas.

Bertolt Brecht. Preguntas de un obrero que lee


2019/10/21

ESPACIOS PARA EL PATRIMONIO DE NAVARRA. EL EUSKERA EN LA RIBERA

V. Simposio de Patrimonio, Paisaje y Globalización
Del 4 al 27 de octubre de 2019
IRUÑEA-TUTERA
(Si quieres descargar la presentación de mi ponencia, clica aquí)

1.- El euskera como patrimonio cultural de Navarra es algo comúnmente aceptado por todos, incluso por sus enemigos. Sin embargo a veces no resulta algo obvio cuando hablamos de la Ribera.

2.- Hace 20 años se publicaba el libro “El euskera en la Ribera de Navarra” en el que argumentábamos que el paisaje cultural de la Ribera no puede entenderse sin el euskera. Los tres hilos de esta argumentación eran:

La ubicación de la Ribera en la historia del euskera.
 
El patrimonio euskérico en el léxico popular, la toponimia y la antroponimia histórica.
 
El movimiento cultural euskaltzale de los siglos XIX y XX.
 
3.- Las investigaciones que se han ido realizando desde diversos ámbitos nos permiten revisar o enriquecer aquella argumentación. Uno de los temas en que se ha llegado a un mayor consenso es la superación de la vieja dicotomía entre ager y saltus vasconum según la cual el Ager, o sea la Ribera se habría romanizado completamente mientras que el Saltus, la Montaña, habría permanecido aislado, siendo esta la causa de la pervivencia del euskera.
 
Para la superación de esta idea ha sido fundamental la comprensión de las dinámicas históricas a partir de dos conceptos, el de etnificación y el de etnogénesis, como iremos viendo a continuación.
 
4.- Cuando se habla de etnificación se entiende que los vascones, que aparecen en la historia en el primer tercio del siglo primero antes de nuestra era, fueron una etnia creada por Roma con fines administrativos.
 
 
Etnificación, tal como explica el historiador Agustín Azkarate, hace referencia a las segmentaciones y rotulaciones que las potencias coloniales imponen como resultado de las relaciones asimétricas y en el marco de sistemas de dominación.
5.- Las tendencias historiográficas actuales hablan de “deconstrucción de los vascones” y revisan antiguas ideas esencialistas sobre esta etnia. Esta revisión me parece en general positiva, aunque a veces tienden a despreciar un elemento fundamental que es la lengua. Se puede poner como ejemplo los trabajos del profesor universitario Javier Andreu Pintado, que ha organizado diversos simposiums sobre los vascones, para el cual el euskera antiguo era muy minoritario entre los vascones y lo considera más bien como una lengua importada desde Aquitania siguiendo las tesis de la vasconización tardía, últimamente tan de moda.
6.- En contraposición a estas ideas desde hace tiempo se conoce un conjunto de antropónimos de lengua vasco-aquitana en la margen derecha del Ebro, en las Tierras altas de Soria:
Sesenco, Onso, Onse, Lesuridantaris, Oandissen, Haurce, Belscon, Agirseni, Arancisis, Ar […]thar, Attasis.


Esta onomástica ha sido estudiada recientemente en la tesis doctoral de Eduardo Alfaro Peña Oppida y etnicidad en los confines septentrionales de la Celtiberia, y está avalada por el especialista en lengua vasco-aquitana Joakin Gorrotxategi.
7.- Eduardo Alfaro Peña asocia la onomástica de las estelas sorianas con el fenómeno de la trashumancia que pondría en relación los estivaderos de los altos valles del Cidacos, el Linares y el Alhama con los invernaderos de las ciudades vasconas de Kalagorris y Graccurris junto al Ebro
8.- En apoyo de estas tesis tenemos un posible vestigio toponímico, Erga, que encontramos, junto a Alfaro, la antigua Gracurris, y también junto a Irurtzun, cerca de la antigua Aracelli, y al otro lado de los Pirineos.
Monte Erga/Yerga, cerca de Alfaro, Graccurris
Monte Erga, junto a  Irurtzun, Aracaeli
 
Montsérié, Bigorre, cabe Civitas Convenarum ERGE DEO (Ergae?)
9.- Esta sería en conjunto el área de la onomástica vasco-aquitana, que además podemos extender hasta casi Zaragoza. 

 
10.- De aquí podemos concluir, tal como hace Alfaro Peña, que tal vez una de los elementos que Roma tuvo en cuenta para definir a los vascones fue el carácter predominante de esta lengua en el territorio que les asigna.
Por otra parte las ideas de Alfaro Peña se avienen con los estudios sobre la Cataluña prerromana en los que se ha subrayado la importancia de la trashumancia, con unas poblaciones que tendrían un territorio original centrado en las tierras bajas, donde se encuentran sus asentamientos principales y su residencia fija durante la mayor parte del año.
11.- Sobre la trashumancia en época antigua hoy se considera que la trashumancia constituye la solución pastoril de economías agrarias altamente desarrolladas, y tuvo un gran desarrollo en la Roma republicana
En la Península la arqueología ha puesto de manifiesto que los grandes oppida prerromanos que poseían un gran potencial agrícola, disponían de grandes recintos amurallados interpretados como encerraderos de ganado y la ubicación de muchos castros fortificados de la Edad del Hierro puede ponerse en relación con el control de rutas ganaderas.
El testigo arqueológico de la trashumancia entre el Valle Medio del Ebro y los Pirineos serían los cromlechs, mairu-baratzak, que corresponden a enterramientos de pastores desplazados a los pastos de verano desde las comarcas donde se constatan necrópolis de incineración. Un ejemplo sería el poblado de Cortes donde en las excavaciones del Alto de la Cruz se recogieron restos carbonizados de un recipiente de boca ancha con agujeros alrededor del borde que fue relacionado “con los vasos de madera utilizados para cuajar leche en el Pirineo Vasco”.
12.- En este mapa se puede ver la correspondencia entre el espacio circumpirenaico con necrópolis de incineración y cromlechs y el área cultural vasco-aquitana.

Contexto arqueológico del área cultural vasco-aquitana (en rojo, ubicación de los cromlechs)
13.- Resumiendo un poco podemos decir que la articulación del territorio que exige la trashumancia entre el Valle del Ebro y el Pirineo tuvo que ser un factor determinante en los procesos de etnificación de los vascones.
14.- El saltus vasconum estaba también en la Ribera, en la Bardenas. El autor latino Festo dice que saltus es donde hay bosques y pastos, y esto es lo que eran las Bardenas. 

 
Todavía no se ha estudiado suficientemente como se gestionaba este territorio en la antigüedad, si era de propiedad imperial, por ejemplo. En todo caso es necesario realizar una arqueología integral de este espacio singular.
15.- Algunos datos a considerar podrían ser los siguientes:
La relación entre cañadas y calzadas romanas, ya que según Mª Luisa GARCÍA GARCÍA “las cañadas destinadas al paso del ganado trashumante son las sucesoras de caminos romanos, mejor dicho los mismos caminos romanos”. En las Bardenas la gran mayoría de los restos arqueológicos de época romana detectados se sitúan junto a las cañadas.
Por otra parte los lugares relevantes en relación con la trashumancia son los puntos de paso obligados, como vados o puertos de montaña. Ptolomeo en el siglo segundo cita como ciudad vascona a Muskaria, que significa lugar abundante de moscas, y se identifica con el despoblado de Mosquera junto a Tudela, donde se podía vadear el Ebro y se situaba entre las ciudades vasconas de Cascantum y Cara. del Ebro entre Cascantum y Cara
También es significativo el topónimo Tutela, el nombre latino de Tudela/Tutera que está relacionado con la vigilancia, tal vez del vado o quizás del saltus bardenero. En otros lugares similares se mencionan tropas llamadas saltuarii. Tal vez aquí aquí estaban establecidas dichas tropas de este tipo. En cualquier caso la cañada entre Cara y Cascante debía ser muy importante como lo demuestra la torre de vigilancia ubicada en el paraje del Cantalar (Bardenas), datada en su primera fase en época altoimperial
16.- Para comprender la importancia de la trashumancia en época romana tenemos algunos datos de la península itálica. El escritor latino Marco Terencio Varrón en su obra De las cosas del campo escrita en el año 37 antes de nuestra era, habla del equilibrio necesario entre los pastos de invierno y de verano y hablando de las características de los pastores dice por eso en los bosques se puede ver a los jóvenes, usualmente armados... hombres conformados de tal manera que sean robustos y veloces, móviles, con miembros ágiles, que no solo puedan seguir al ganado sino también defenderlos de fieras y salteadores, que puedan montar la carga en los jumentos, que hagan incursiones, que lancen dardos
(Aymeric Picaud: Dondequiera que van un Navarro o un Basco, lleva siempre al cuello un cuerno de cazador y en su mano derecha dos o tres jabalinas que ellos llaman "auconas" -azkonak-. El Codex Calixtinus o Códice Calixtino es un manuscrito de mediados del siglo XII).
17.- Por esta y otras fuentes se conocen las insurrecciones protagonizadas por pastores, ya que el uso de caballos y armas, que les fue prohibida en época tardo-antigua, les otorgaba una cierta capacidad militar. En el siglo V pastor y bandido llegan a ser sinónimos. El poder imperial les considera en sus disposiciones como ladrones o esclavos fugitivos, y son acusados de todos los delitos. Esta “mala reputación” de los pastores es la que se refleja en la literatura de los aristócratas Ausonio y Paulino de Nola cuando mencionan a los vascones como gens barbara y se refieren a los Pirineos como iuga latronum, cumbres habitadas por los bandoleros.
18.- Y esto, ¿qué tiene que ver con el euskera?
Koldo Mitxelena, ya en 1981, explicaba que en los siglos V-VI se habría creado una koiné, el llamado vasco común o unificado antiguo, que es la lengua vasca actual, de la que derivaban los dialectos modernos. Para él estaba claro que la unidad lingüística siempre se impone por razones esencialmente extralingüísticas–“.
Recientemente Joseba Lakarra ha vuelto sobre el tema, matizando que hoy tenemos mejores conocimientos históricos gracias a los trabajos de los historiadores Agustín Azkarate, Iñaki Garcia Camino, Juan José Larrea y Mikel Pozo, y estableciendo una cronología más amplia para los cambios lingüísticos que llevaron a la formación del vasco común antiguo y la formación de los dialectos.
19.- Joseba Lakarra valora sobre todo el trabajo de Mikel Pozo, expuesto en su tesis doctoral Vasconia y los vascones de la crisis del Imperio Romano a la llegada del Islam (siglos V-VIII. Evolución sociopolítica y génesis de la gens effera. Este es el resumen de su tesis, en la que subraya el importante papel de las tropas del Iter 34 con arraigo en la zona, denominadas rusticani o bagaudas según el contexto. Los líderes de estos destacamentos salieron de la crisis del siglo V convertidos en los nuevos gobernantes del territorio. (Los vascones de los siglos VI y VII son el resultado de la evolución de estos dirigentes en un territorio periférico de los reinos franco y visigodo y abierto a la influencia de estos últimos. Los dirigentes (los vascones) contaban con débiles mecanismos de dominación interna, por lo que la guerra constituía una de sus principales fuentes de riqueza y prestigio.) Pero no existía una fragmentación absoluta, como lo demuestra el que los dirigentes del territorio compartían un mismo ritual funerario.
20.- Sobre este ritual funerario de los siglos VI y VII ha trabajado ampliamente Agustín Azkarate, al que se debe el mejor conocimiento de las necrópolis vasconas de estos siglos.
En Araba: Aldaieta, San Pelayo, San Martín de Dulantzi, Los Goros...
En Navarra: Pamplona (en la Catedral, en la Casa del Condestable, en Argarai), en Echauri, Muru-Astráin, Buzaga, Tafalla, Arróniz...
En Bizkaia: San Martín de Finaga, Santimamiñe...
Aunque son tumbas con armas, sin embargo Agustín Azkarate dice que no estamos ante tumbas de guerreros, sino ante la expresión ritualizada de un estatus y de una identidad social.

Recreación de una tumba de Aldaieta
21.- En estos trabajos de Pozo y Azkarate creo que se hace poca referencia a las bases materiales de esta etnogénesis vascona, por lo que creo que debe hacerse una relectura de los textos de la época.
Una fuente básica es Hidacio, obispo hispano-romano que escribió unas crónicas en las que relataba los sucesos de su tiempo.
A Asturius, jefe de las dos milicias, le sucede su yerno Merobaudes, (…) Durante su breve mandato quebrantó [en el 443] la insolencia de los bagaudas aracelitanos (Aracellitanorum frangit insolentiam Bacaudarum).
[En el 449] “Basilio, para demostrar su extraordinaria audacia, tras haber agrupado a los bagaudas (congregatis Bacaudis), [rusticani, pastores, en las Bardenas, atravesando el paso de Mosquera] mata a unos federados [visigodos] en la iglesia de Tarazona. León, obispo de esta iglesia, murió allí herido por las gentes de Basilio”.
22.- Las cuestiones que se plantean en estos textos son las siguientes:
¿Tan importantes eran los aracelitanos, una comunidad estipendiaria según Plinio, como para protagonizar semejante revuelta, que exige el envío desde Rávena de un magister utriusque militiae? Sólo se entiende esta noticia si sabemos que Aracelli, (Zamartze/Uharte Arakil) situada estratégicamente sobre la calzada que atraviesa los Pirineos occidentales que va de Burdeos a Astorga, es el centro geográfico y seguramente administrativo de una amplia región que abarca las sierras de Andía-Urbasa y Aralar, lugares de pastos a donde se trasladan los rebaños del Vallle del Ebro desdela protohistoria.
¿Qué une Aracelli y Tarazona? Una vía pecuaria que vadea el Aragón en Cara y atraviesa las Bardenas (sobre ella se sitúa la torre de vigilancia alto-imperial de Cantalar) que corresponde a la actual cañada Sierra de Urbasa/Andía-Tauste, (aunque el vado del Aragón se trasladó en la Edad Media al puente de Caparroso)
¿Dónde congregó Basilius a los bagaudas? Seguramente en las Bardenas. ¿Ejercía el obispo de Tarazona funciones de policía en el Valle del Ebro? ¿Se trata de una lucha de poderes locales por el control de los pastos de invierno?
La mayoría de los historiadores no han visto a los pastores, pero sin ellos es difícil explicar estos y otros hechos históricos.

 
23.- En otros textos tambien podemos percibir el carácter de los rusticani que menciona Pozo, más pastores que guerreros. En este de Gregorio de Tours se dice que los vascones que bajan de las montañas se llevan los ganados. En el de Isidoro de Sevilla se dice de ellos que están acostumbrados a recorrer las montañas y realizan correrías por el llano, mientras que en el de Julián de Toledo se mencionan sus anchos campos y sus fortalezas.


Grégoire de Tours (587) “Pero los vascones (Wascones) descolgándose de pronto de sus montañas descienden hasta la llanura, arrasando los viñedos y tierras de labor e incendiando las casas se llevaron consigo algunos cautivos juntamente con los ganados (cumpecoribus)”.
Isidoro de Sevilla: (621) “Hizo también al comienzo de su reinado una expedición contra los vascones, que con sus correrías infestaban la provincia Tarraconense; en aquella ocasión estos pueblos, acostumbrados a correr por las montañas (ubi adeo montivagi populi), fueron víctimas de tal terror ante la llegada de Suintilla […] suplicantes le dieron rehenes.
Julián de Toledo: (673) El rey Wamba “entró con todo el ejército por tierras de Vasconia donde, durante siete días, por todas partes llevó a cabo la destrucción en sus anchos campos, la hostilidad a las fortalezas y el incendio a las casas (per patentes campos depraedatio et hostilitas castrorum domorumque incensio) con tal rigor, que los mismos vascones, depuesta la fiereza de sus ánimos, entregados rehenes, […] pagados los tributos, [fue] ajustada la paz”.
24.- De los textos se pueden deducir las siguientes ideas sobre la etnogénesis de Vasconia en los siglos cuarto a séptimo.
Partimos de una fuerte expansión de la economía en los primeros siglos de nuestra era, con un gran peso de la ganadería trashumante (de ganado mayor), más explotación de la madera, minería, pesquerías, canteras, creación de villas en todo el territorio...
Surgen tempranamente élites pastorales, que son las que reflejan su onomástica autóctona en un contexto latino. A través de estas élites se va afincando un control del territorio por poderes locales (rusticani), que está surcado por dos grandes autopistas, que son las calzadas que van de Astorga a Burdeos y de Tarraco a Astorga, y una red de cales, cañadas, que articulan todo el territorio.
A partir del siglo 3º o 4º se da una progresiva descomposición de las estructuras del Estado Romano (que sufre una serie decrisis económicas, crisis de legitimidad, crisis migratorias, etc...)
Posiblemente en esos momentos se produce algún tipo de alianza entre las élites de las ciudades y las élites pastoriles, que tiene como consecuencia nuevas estructuras sociales y de organización militar, que a su vez lleva a una relativa independencia frente a los poderes franco y visigodo.
En este contexto se produce una koiné de las hablas de esas élites pastorales que dará lugar a la lengua vasca común.
25.- Las Bardenas y su entorno se ubican en el ámbito vascón, aunque con particularidades que se acentuarán con la “invasión” musulmana y la institucionalización política del Reino de Pamplona. En todo caso es sintomático que entre los primeros documentos del reino de Pamplona encontremos en el 882 la concesión a los roncaleses de derechos sobre las Bardenas. También podríamos interpretar las alianzas de los Banu Qasi y los reyes de Pamplona en base a compartir los pastos de invierno de las Bardenas. Y cuando se va instalando un progresivo control de la Iglesia sobre los pastos y las rutas pecuarias (San Miguel de Aralar, Roncesvalles, Leyre, La Oliva, Irache, Fitero), este se extiende por todas las tierras de Vasconia.
26.- A partir de estos siglos se observa a través de los documentos Un pueblo que se expresa por escrito en un idioma que no es el que habla.
En un documento de donación de 1046: «quendam montem qui dicebatur rustico vocabulo Ataburu»: «Soto uno qui dicitur a rusticis Aker Çaltua. Nos possumus dicere Saltus ircorum, Soto de ueco»
En documentos del monasterio de Leyre de 1060 y 1085, «Unam terram que est in loco quod dicitur in basconea lingua Mussiturria» (una tierra que está en el lugara llamado en lengua vascona Mussiturria); «Vineam que est in loco quem bascones vocant Ygurai mendico».
Pergamino de San Miguel de Aralar fechado en 1167 se lee: «... quod Orti Lehoarriç faciet ut lingua navarrorum dicitur unamaiçter. [< magister (pecorum)] et Aceari Umea faciet buruçagui [< (abel)buru-*zani] quem voluerit..»
27.- Sobre la extensión del eukera en la Edad Media, Patxi Salaberri nos ofrece este mapa de Jimeno Jurío de 1997 en que se ve que el euskera llegaba hasta el Ebro por la parte occidental, y por la parte oriental han aparecido nuevos documentos como el Libro de Pechas de Murillo el Fruto (de 1400) transcrito y estudiado por Patxi Salaberri y Peio Monteano, con toponimia nítidamente euskérica que lleva los límites del euskera hasta el río Aragón, pero que se prolongaría hasta el Ebro por las Bardenas.

 
28.- Puesto que en las Bardenas también encontramos nombres claramente identificables por el euskera, por ejemplo:
EL BELCHO, LANDAZURIA, LANDARREGIA, MONTEARTEA. o Montealtea, PISKERRA, SARDABILLA, SARDAZURIA... 

Piskerra
(Además de otros nombres de posible raigambre euskérica, hay una serie de topónimos euskéricos de origen antroponímico, esto es, que se crean a partir de nombres de persona, apodos, apellidos, etc. De este tipo serían Eguaras, Barandalla, Barrena, Sagasti, Leoz, Otxoa (Valdeochoa), Zalduendo, por citar algunos)
29.- En el resto de la Ribera se entiende que también tuvo que existir cierto grado de bilingüismo a tenor de la antroponimia euskérica que aparece en los documentos, por ejemplo en el Cartulario de Fitero del S. XII: Ama Semena, Garcia Ocharra, Johanes Guchia, Sancio Moza, Semen Zabata...
Yo he estudiado el Libro de monedaje de Tudela, de 1353 en el que aparecen:
Hipocorísticos como Petrico, Mielco, Martico, Johanico, fillo de Garcia Sanchiz [de Yereiz clamado el Nauarro]
Sobrenombres Garcia Çuria (Ablitas) y tal vez Çahadia Çuri, judío de Corella, con zuri “blanco/a”; Pascoal Ezquerra (Fustiñana), Per Ezquerro (Cintruénigo), Semen Ezquerro (Arguedas) y Mahoma Ezquerro, moro de Ablitas, con ezker “zurdo/a”; Rodrigo Abarqua (Cortes), Sancha d´Avarqua y Theresa d´Avarqua (Ribaforada), de abarka “calzado rústico”; Elvira la Çurra en Buñuel (cf. en Artajona Sancho Çurra y Pero Surra en 1330); Miguel Mocharro y Garcia Gometça (Arguedas), Garci Cazcarro, Pero Çantarron y María la Choquina (Corella), Garci Barrena y Toda Barrena (Valtierra)…
Entre los gentilicios resulta curioso la abundancia del apelativo Navarro que yo interpreto que tiene un sentido sociolingüístico y que sería equivalente a “vascongado”. ( Así Maria la Navarr (Cortes) Mari Navarr (Ribaforada), Maria Navarr (Cabanillas). Entre los moros de Ribaforada Audella Navarro, Alhag de Navarro, Yuçe Navarro, Mahoma Navarro, Ybraym Navarro, Hamet de Navarro. En Cascante Gil Navarro y Miguel Navarro, y entre los moros Mahoma Navarro e Yça Navarro. Existe Sancho Navarro (Monteagudo), Pero Navarro (Cintruénigo), Garçi Navarro, Johan Navarro y Domingo Navarro (Corella), Miguel Navarro (Araciel), García el Navarro y Garcia Navarro (Cabanillas), Johan Navarro y Martin Navarro fijo de Pero Navarro (Fustiñana), Pero Sanchiz Navarro, Johan Navarro y Domingo Navarro fillo de Lop Navarro (Arguedas).) Aunque llama la atención que varios “moros” atendieran a esta característica
En otros documentos aparecen más apelativos euskéricos. Son significativos, por la personas que lo portan, Caparra, apodo de Juce Evenemir, judío de Tudela, y Mahoma Ocharra que era jurado de la aljama de los moros de Tudela en 1309, en quien vemos el nombre vasco medieval Oxarra, bien documentado en Navarra (ozar 'perro, 'arrogante, desabrido').
30.- Puede ser ejemplo de cierto continuum histórico el hecho de que ballesteros pirenaicos defendieron de forma destacada las tierras y castillos meridionales durante la Edad Media. Esta es una noticia de las guerras con Castilla de 1429-1430. En ella vemos a los pastores y ballesteros roncaleses, salacencos y aezcoanos defendiendo los castillos de Los Arcos, Sesma, Cortes, San Adrián, Milagro, Cárcar, Villafranca, Cadreita, Corella (que ayudaron a reconquistar), Mendavia, San Vicente, Briones… 

Christoph Weiditz "Aldeano vasco en armas, del siglo XVI"
(¿En qué idioma se entendían con los vecinos de estos pueblos?)

31.- Este bilingüismo debió pervivir durante siglos. Peio Monteano ha trabajado también sobre este tema. Aquí mencionré unos pocos datos:

En un proceso contra López de Zamora, protoalbéitar de Navarra, vecino de Tudela, en 1535, un testigo de Tudela dice. «…algunas veces hablando con bascongados le ha visto tener persona que le declarase en romance lo que el bascongado le decía por no poder entender de otra manera…»; y otro  «…suele buscar un intérprete para que le declare y le diga lo que quiere…»

Es muy conocida la elegía en euskera de Joan de Amendux (Hemen natza ortzirik... ca. 1568) Sabemos que pasó su infancia y adolescencia en la Ribera bajo la tutela de un primo suyo, Joan de Osés, alcalde de Valtierra en 1577, y aún así mantuvo su euskera materno y fue capaz de escribir una poesía de gran calidad.

En un proceso en referencia al alcalde de Arguedas, de 1625por un conflicto con pastores roncaleses un testigo dice que “ el dicho alcalde salió al encuentro a ver lo que querian los roncalesesy ablando algunas razones queste testigo no las entendió por estar algo apartado y hablar bascuenz y vió que uno de los roncaleses le perdió el respeto…»
 
(Algunos roncaleses también debían ser bilingües porque a un aguacil que acudió a la pendencia gritando "téngase al rey, ayuda al rey", respondían "qué rey, aquí no conocemos rey" y a esto le tiraron de pedradas…)

32.- No quisiera terminar sin hacer una mención de recuerdo y homenaje a Joxemiel Bidador (1970-2010), que tantas páginas nos dió de investigación fecunda sobre el euskera.
 
En la Revista Principe de Viana se reuniern sus trabajos relacionados con la Ribera de Navarra. El mejor homenaje es, desde luego, leerlo.

 ● Erriberako euskalaritzaren historia / La historia de la vascología de la Ribera

► Ribera de Navarra y euskara, siglo xx. Historia de un encuentro insoslayable
► Los académicos de la Ribera: Peralta, Iribarren y Garde
► Obra histórico-literaria de Juan Pascual Esteban Chavarría
► Obra histórico-literaria de José Joaquín Montoro Sagasti
► Eusebio López: impresor y vascófilo lodosano

Príncipe de Viana
Año LXXVII • nº 264 • enero-abril 2016